
Por Oscar Carrasquel
Cada 18 de julio se
celebra en Venezuela y varios países el Día de la Cerveza. Sin embargo en palabras de un alto
jerarca de la Iglesia católico acotó la siguiente observación: "No debe ser
entendido como día de la embriaguez". La verdad es que vamos a ser
claros, no somos pocos los que no dejamos de sentir un gusto especial por una
cervecita bien fría, en botella, lata o sifón, especialmente cuando
se está viviendo unos calorones inmensos.
Son varias las
versiones. Un genio de la filosofía explicó que la cerveza fue inventada por
una dama clásica de la Edad Media, que vivió más de cien años, Hildegarda de Bingen, de origen alemán. En
este sentido se cree que en Alemania se fabrica una de las mejores
cervezas. En Europa y América se corrió la voz que el producto elaborado
en Venezuela es una de las mejores del mundo.
La cerveza es una
bebida sana, provocativa y refrescante. No es pecaminoso consumirla discretamente.
Por cierto, la iglesia ortodoxa nunca impidió que San Arnulfo de Metz fuese su
Santo patrono. Según el santoral el "Día de la Cerveza",
se celebra cada 18 de julio, para beneplácito de los que somos cerveceros.
En España se le
llama simplemente "cerveza" o "caña"; en Estados
Unidos, "Beerd"; en Portugal, "cerveia"; mientras en Venezuela
en los expendios se dice, dame una "rubia", "negrita"
"verde", azul, "morena", algunos la llaman "oso". Para celebrar parrandas caseras
se compraba por cajas en la bodega de la esquina..
Me vino a la memoria, que en la década del 50, en la Villa de San Luís, una dama era incapaz de llevarse una cervecita a los labios, se decía que no era cosa de mujeres. Hoy en día el único requisito es que haya pasado la mayoría de edad y en ocasiones especiales. Si cumple esta condición la puede degustar cuando se lo pida el cuerpo.
Es necesario puntualizar que la crónica no
pretende patrocinar marcas, ni menos estimular el consumo de la bebida , a pesar de que en
cualquier tarde no falta en una reunión de cultores de hombres y mujeres; en una cancha de bolas
criollas, una partida de dominó, en el arte de la música llanera, toros coleados, un candeloso juego de beisbol, entrechistes fortaleciendo la convivencia entre los seres
humanos.
Como hemos dicho la historia de la rubia es encantadora. Es la cruda realidad que en
la actualidad, en medio de tantas vicisitudes, por la rígida situación económica y alto costo, se ha visto tan
alejada del bolsillo de los villacuranos.
Oscar
Carrasquel. La Villa de San Luis, Tricentenaria
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