sábado, 18 de abril de 2026

CUANDO SE MUERE DE PIE

 

Foto de archivo Milagro Almenar


CUANDO SE MUERE DE PIE

           Oscar Carrasquel

 

Naciste  por casualidad

En este cruce de caminos

En una familia de samanes

 

La savia deja de correr

Tu reloj no marca el tictac

Ya no puedes resistir

Ni ganarle la batalla al tiempo

 

En otoño renuevas algunas

De tus gruesas hojas

Para vitalidad de tus entrañas

 

Se siente que hacen sus nidos

Paraulatas, turpiales y torditos

Que vienen a chupar tus frutos

 

La lluvia hace reverdecer  tu piel

Como rey de la naturaleza que eres

 

¿Que dirán los que te ven

Detrás de esa pared

Arañado por otras especies?

Querido amigo, paisano

Te estás extinguiendo poco a poco

 

No resististe tantos avatares

El tiempo divide tu tallo en una "Ye"

Vives como lobo de mar

Una longevidad eterna

 

¡Oh! Noble viejo Samán

De la esquina  La Garita

Profundas tus raíces están

En esta tierra villacurana

¡NO ME DEJEN MORIR ¡

 

                                   ¡NO ME DEJEN MORIR ¡

 

                                           Por Oscar Carrasquel


 

Sería un regalo ideal para la ciudad tricentenaria recuperar su fachada original. Hay casas emblemáticas como la de la gráfica  en el casco urbano de la población que se niegan a morir, todavía resisten la ferocidad del tiempo en silencio. ¿Cuántos años tendrá?. En algunos momentos fueron útiles a sus inquilinos y a la sociedad. Sus ventanas de balaustre saben a un tango y una milonga cuando apenas despertaba la madrugada. Hoy en día es un cascarón vacío. Sus horcones, paredes y techumbre aún  conservan la memoria de un pasado remoto difícil de olvidar. Ya no es grato pasar por el frente. 

En plena calle Comercio de Villa de Cura se encuentra como respirando hondo, llena de escombros, el verdor de las plantas parásitas que  deslizan su nutriente hacia la calle.

Se marcharon a la eternidad sus eternos guardianes . La voz de Juan Pancho Rodriguez y la poesía oportuna de Juan Bautista Alayón se encuentran grabados en sus paredes. El área de oficina, un nicho lleno de libros, tangos y fotografías. Su utilidad en el pasado fue diversa. En su amplio Horno Panadero, mujeres y hombres de barrio de nuestro pueblo rindiendo muchas jornadas.

La gráfica la muestra como si estuviera en las puertas de un abismo, tal vez dibujando una leve sonrisa de maternal aspecto, seguramente debe estar pronunciado esta angustiosa frase: !No me dejen morir, quiero ser eterna!.

 

viernes, 17 de abril de 2026

EL SAMÁN DE LA CALLE NUEVA ESPARTA

 

Crédito foto tomada por María Teresa Fuenmayor


EL SAMÁN  DE LA CALLE NUEVA ESPARTA


             Oscar Carrasquel

Bordas la piel del cielo
Igual a un paraguas vegetal 
Samán centenario de mi pueblo. 

Recostado a la fila de pared
de un estadio de mi Villa
En una callejuela ciega

Vestigio del paisaje
de la sabana tendida 
Que todavía huele a mastranto

Apenas eres silencio
Desde aquí se siente 
El vuelo de las mariposas
de todos los colores
 . 
Allí a la vista
Magnánimo y sereno,
Vigilante  en esa calle ciega
Esperando el aguacero

Deshojando recuerdos lejanos
Resistiendo soles de verano
Aportando tu generosa sombra 

Expones al desnudo tus ramas
Para que los pájaros "pico e planta"
Chupen la dulzura de tus  mieles

Ahí sigues por esa puerta 
Que da a la casa de una poeta
contando los años.

  



jueves, 16 de abril de 2026

HOMENAJE A RAMON MARIA ACOSTA

 

                                     Ramón María Acosta foto archivo Editorial Miranda

                                  

                                                        Por Oscar Carrasquel


Se cumplen este 16 de abril  2026, siete decadas de la desaparición física de este inolvidable villacurano,  quien prestigia la crónica de hoy don  RAMÓN MARÍA ACOSTA " el quebraito".  Para los 40-50 se usaba ese termino por cariño en un conglomerado de poca población. Se trata, según me contaron, de una lesión en la columna desde que era un niño. Esa característica nunca lo separaron de la escuela ni de sus quehaceres cotidianos, cada día para él era  un nueva experiencia,. Nunca  dejó de laborar, y siempre se mantuvo al lado de su familia.  Dirigente de la disciplina del beisbol lo cual le deparó muchas satisfacciones.

Epónimo del estadio de béisbol de Villa de Cura, municipio Zamora, estado Aragua.   Ramón María Acosta abrió los ojos al mundo en Villa de Cura el 18 de diciembre de 1911 y finalizó su alegre existencia el 16 de abril de 1956. Su recorrido por el mundo terrenal fue apenas de 45 años. Como se ha dicho el 16 de abril de  2026 se cumplen 70 años de su muerte.

Ramón María Acosta  de la cepa de la "hermandera" en Villa de Cura, hijo natural de don Heriberto Hernández... 
Ramón María tuvo la dicha el privilegio  de tener dos madres; la que lo tuvo  doña Felicia Edmunda Acosta. Siendo su segunda madre doña Herminia de Guarenas, que lo llenó de atenciones, cariño y se hizo cargo de su crianza y estudios. 
Don Heriberto Hernández en la década del 50 fue dueño de un negocio de abasto ubicado en la calle Comercio cruce con calle doctor Rangel, diagonal al antiguo Mercado Municipal, inaugurado en 1940, Eventualmente, después de sus tareas escolares se desempeñó como dependiente del negocio de su padre.
El grupo familiar vivía frente a la plaza Miranda, contiguo al edifico del cine Ayacucho en la calle Bolívar, al lado de la heladería Macuto. 

Este recordado personaje tuvo una dilatada hoja de servicio en el Ministerio de Justicia como empleado de tribunales. Simultáneamente fue dirigente y entrenador de béisbol. En la compañía de su amigo Inocencio Adames Barrios asumieron la responsabilidad de manager del  glorioso equipo Ayacucho Star BBC, campeón nacional de béisbol juvenil en 1943, un equipo que terminó con la supremacía  de Distrito Federal que ganaba todos los años.

Declamador y cantante era nuestro personaje, tenía un gusto manifiesto por la poesía gaucha; dicharachero, bohemio; fue actor de una compañía de teatro parroquial donde hizo el papel de policía. Cantante de tangos con una fuerte voz, miembro de la Peña Tanguera villacurana. En el beisbol profesional un furibundo aficionado de los Navegantes del Magallanes.

En la década del 50, en el campo abierto de La Aduana de Villa de Cura, al frente de lo que es hoy un Centro Comercial, intervino como arbitro con un peto y una careta en la categoría amateur “AA”. Hombre de una gran serenidad y experiencia para impartir justicia en un terreno de juego. Con mucho conocimientos  del reglamento del béisbol. 

Ramón María Acosta poseía un rico anecdotario de fino humor. Muchas anécdotas de su paso por el béisbol se contaron en aquellos tiempos. 
Hubo un hecho como si hubiese sucedido ayer. Cuenta Pedro Ezequiel González, su compadre, en una columna periodística de la revista EXPRESIÓN, una fecha que se realizaba un juego de campeonato en el estadio Cerveza Caracas en San Agustín, un fanático le gritó desde la tribuna: 
Pórtate bien “quebraito” que tenemos que llevarnos este campeonato para La Villa… 
Ramón María se quedó mirando aficionado desde el terreno de juego y le respondió con su vozarrón: “Chico, no me digas muy duro “quebraito” que la gente se va dar cuenta que soy quebrado”.

Hay en la vida hechos que viven para siempre, lo vimos muchas veces manejando una bicicleta Raleig, dándole pedal en varias calles,  cumpliendo funciones como Alguacil del Juzgado del Distrito Zamora, cuyo titular era don Francisco Coelles Briceño, quien le tuvo mucho aprecio. 
Nunca salía para el trabajo sin su bicicleta de paseo, siempre bien cuidada su estampa, vestía de blanco impecable y zapatos bien pulidos, para llegar al tribunal.

Después de la faena lo pudimos ver cantando tangos del repertorio de Carlos Gardel en la pantalla gigante del cine El Corralón, acompañado de las guitarra del gallo Andrés Delgado y Julio Martínez, y además, formando parte de una revista teatral junto con Josefina Caracas, Críspulo Gallo, Antonio Martínez y otros, bajo la batuta del poeta Vinicio Jaén Landa.

Ramón María tuvo otros hermanos,  Pablo Emilio Acosta "vitamina" para sus amigos;  locutor profesional,  y conocido publicista de Maracay. Sus amadas hermanas María Acosta de Sánchez y Dilia Acosta de Ledezma.

Muchas fueron sus luchas y apariciones en un campo de béisbol y todo lo que entregó durante su vida al servicio de esa disciplina , además de la cultura. Ramón María Acosta fue ejemplo de vida, merecedor de reconocimiento y  todos los honores.

Atrás fueron quedando recuerdos que nunca se borran. La administración municipal y la Liga de Béisbol del Municipio Zamora; creemos que tiene una deuda con la afición. Hace tiempo hubo una solicitud para colocar un busto  o una placa en las instalaciones del mencionado parque de béisbol, ya tenemos la certeza que eso ha caído en el olvido.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís,Tricentenaria

viernes, 10 de abril de 2026

ROSENDO CASTILLO “EL PAISA” Y EL OFICIO DE GUACHIMÁN

 

Foto aportada por José Castillo, retocada por Félix Humberto Herrera

                                      Por Oscar Carrasquel

Era un placer entablar un  dialogo con el señor Rosendo Castillo Márquez, "El Paisa" ,  natural de los Andes, allá en aquella tierra nevada se levantó. Para el que no lo recuerda, "Paisa" es una expresión de cariño que se usa en el centro para adjetivar a los nacidos en la región andina. 

La historia comienza en San Juan de los Morros. Siendo muy joven fue trasladado para la capital guariqueña. Rosendo había nacido en el municipio ZEA, estado Mérida. Atraído por la belleza del paisaje y de su gente, fue a parar su periplo a Villa de Cura, convencido por su amigo don Serapito Herrera, para que se quedara. Con tesón se dedicó a trabajar... 

Castillo con mujer y cinco hijos llaneros, fijó residencia en la calle doctor Manzo sur de nuestra ciudad, barrio La Represa, a una cuadra de la esquina “El Coco”.Dos hijos nacieron en el hospital José Rangel.

Silencioso, taciturno,  dueño de una pareja de canes que le servían de compañía, a los cuales le puso el nombre de “Muñeca”  y “Rifle”. Durante años desempeñó en la Villa el oficio de guachimán. El Paisa tuvo a su cargo la vigilancia de la mayoría de los establecimientos comerciales y almacenes mayoristas ubicados en el centro de la población.

Que recuerde la memoria de su hijo José Castillo, custodiaba los comercios más importantes desde las 10 de la noche hasta el amanecer. Almacenes La Violeta, Farmacia Central, Arepera La Única,  entidades bancarias, la Tienda de Cuadros, Cristalería La Villa, Panadería El Comercio, Panadería La Reina y "la que se quemó"; Tipografía Miranda, sastrería La Criolla de Diego Rattia; el negocio de Norberto Ramón Vásquez y los almacenes de Francisco Matute y Manuel Melo. Allá en la Arepera La Única, una madrugada, tuvimos la oportunidad de conocernos y dialogar con el Paisa. Catire, agreste, un poco abultada la panza.

El hombre era como un reloj de pared, para la persona que debía salir a trabajar de madrugada o necesitaba viajar a Caracas en los carritos de Paco Villalobos o Rafael Éxime. Para las mujeres que llevaban el maíz al Pilón de Savery. Allí estaba con su "tuntún" , dando varios golpecitos con la vera.

Como es bien sabido, el reloj de la iglesia  San Luis Rey daba la hora y la media hora. El Paisa era el compañero ideal de los estudiantes en la plaza Bolívar y plaza Miranda, con sus sillas extensibles, los que se preparaban para los exámenes finales, brindándoles compañía y una taza de café negro. Se enfilaba calle arriba y calle abajo. Cargaba una vera bajo de la exila; un envase con agua fresca y un termo cafecero. Y un poncho de hule para amarrar el frío en una noche de relámpagos. 

Lo trataban con respeto los corazones enamorados que regresaban  de alguna fiesta  y se daban cita en algún club social. Y él  respondía con la mano en alto y una sonrisa como  de luna llena (foto).

Siempre conservó su fe en Dios. Amó y fue amado. Se enamoró y casó en San Juan de los Morros con Gisela Lombano de Castillo, de los Lombano de  San Sebastián de los Reyes, procrearon y levantaron cinco mujeres y dos varones, son ellos,  Lina Rosa, María Alicia, Lourdes, Erlina, Vilma Teresa, José y Victor Castillo Lombano.

Todos los conocimos en la Villa como un hombre trabajador que realizó varios oficios. Todos los días en la mañana se dedicaba a limpiar solares y recolectar escombros, aprendió a manejar un camioncito volteo, con el cual también trasportaba arena del río Guárico, desde el sector Quebrada Honda. Para él no existía domingos ni día feriado.

En 1958 entramos en la era de las empresas de vigilancia, y en algunos sitios colocaron cámaras de seguridad, por esa razón despareció la figura del guachimán y la monotonía de sus pasos por la ciudad. El ascendió y se dedicó a  la construcción y mejoras de su vivienda.

Don Rosendo Castillo “El Paisa”, como lo llamaban, se marchó de este mundo, a los 76 años. Para yacer  en la tierra villacurana en donde dejó huellas imborrables en los que lo conocieron. 

 Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

 

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jueves, 9 de abril de 2026

LA IGUANA VERDE

       



         LA IGUANA  VERDE


  Narración corta.para alumnos de la Simón Rodriguez

 

        Oscar Carrasquel


La Iguana la vi caer sobre la hierba

Se precipitó de sí misma

como si fuera un acróbata

 "Gaspar", que así se llama mi perro

Vigilante, guardián a toda prueba
 
Le dio unas volteretas de campana

Escapar es la  prioridad de la iguana 

Se quedó en calma. hecha la muerta

Con el corazoncito a punto de estallar

Con un instinto natural, inteligente 

Aprovechando unas despabiladas
 
de nuestro perro
 
De repente salió en veloz carrera

Pintando huellas en la tierra
 
Puedo verla en el árbol, meditabunda.

Mueve los parpados de arriba abajo

La quijada le tiembla

Se inventa una sonrisa triunfadora

Desde el pie del Semeruco

Nuestro perro semejando un gendarme

La asusta con sus ladridos

Los ojos brillando como la luna 

Mirando la danza de las mariposas.

jueves, 2 de abril de 2026

LA LLUVIA


    


         LA LLUVIA

      Oscar Carrasquel

En mi campito de dulces días

Oh invierno te siento venir

En la mañana antes del sol salir

En los primeros días de abril

La lluvia vino de una generosa nube

Que a mi, tanta alegría me produjo.

Los cambios de la naturaleza

Solo Dios los sabe definir. 

Ya que se despidió marzo 

Mientras una ola de calor acuchilla

Con nostalgia pude comprobar

Que el agua poca y tibia 

con olor y sabor a tierra

que se vio caer esa mañana 

Fue cual orinada de cigarra.

CUANDO SE MUERE DE PIE

  Foto de archivo Milagro Almenar CUANDO SE MUERE DE PIE            Oscar Carrasquel   Naciste  por casualidad En este cruce de cami...