Ya sabemos cómo llega la muerte de las estatuas y se lo vamos a contar. Las estatuas mueren de inercia; ellas que además de ser obra de arte, son símbolo de heroísmo y libertad. No es necesario ser académico para entender que estos blasones de bronce tienen como fin honrar la memoria de los hombres hacedores de la patria llenos de gloria, aparte. En 2018 le fue arrancada la espada que sostenía en su mano derecha el monumento del Padre de la Patria en la Plaza Bolívar de Villa de Cura. Quizás los que practican esta clase de hechos no tienen la menor idea de esta frase que desconocemos su autor, "Una estatua para parecerse a una persona viva, lo que le falta es apearse y meterse otra vez la patria dentro del pecho".
Se debe hacer notar notar que nuestro amigo profesor Antonio Cabanillas Yepez, Cronista Oficial de la Ciudad, dijo que el Concejo Municipal del momento se interesó en la restitución de la espada, con el fin de reparar el maltrato dejado, trabajo artisticamente que en aquella ocasión fue realizado por la empresa "Fundiciones Zannini".
Poco semanas después lo volvieron a ofender, fue repetida cómodamente la acción de romper la espada, quizá por personas empeñados en hurtar completa la hoja. La acción fue facilitada, desde luego, por la ausencia de vigilancia y protección de nuestra plaza Bolívar.
En el acceso oeste de la ciudad en 2017 arrancaron completo el busto del doctor José Manuel Manzo, esclarecido médico castrense, prócer de nuestra independencia y epónimo de uua céntrica calle de nuestra ciudad., El busto del celebre galeno se encontraba al finalizar la calle Comercio de Villa de Cura, en una plazoleta adyacente al viejo cementerio municipal de la calle Comercio. Según me contaron fue recuperada en el depósito de una "chivera" y vuelta a colocar en su pedestal.
A noventa pies de la Iglesia San Luis Rey de Villa de Cura, fue hurtado el cofre suspendido por las garras de un Águila Real, el cual guardaba polvo de la hacienda San Pedro Alejandrino en Santa Marta, Colombia, lugar que para los colombianos es un Santuario venerado, porque como se sabe allí expiró su ultimo aliento el Libertador. El ultraje quedó representado en una columna de mármol que la sostenía. Es dificl pensar que nadie vió nada.
Los iconoclastas, no recuerdo la fecha, maltrataron el rostro esculpido en bronce berilio del ilustre polímeta del Renacimiento Italiano Leonardo de Vinci, develado en la placita que lleva su nombre en la avenida Bolívar.
En 2018 visitamos la escultura del doctor Félix Rattia, erigida en una plazoleta en la población de San Francisco de Asís, un médico de comportamiento humano, todo su servicio médicos lo desatolló, unos años en el hospital doctor "José Rangel" de Villa de Cura, igualmente en la Medicatura de San Francisco de Asís. La primera afrenta fue embadurnarle el rostro con pintura y brocha gorda,
En ciertos países son celosos al culto del Libertador. En Ciudad de México, transcurriendo la década del 50 fue inaugurado una ecuestre de Simón Bolívar. El discurso de inauguración fue pronunciado por el poeta cumanés doctor Andrés Eloy Blanco, dijo en esa oportunidad dijo el excelso orador " Lo más parecido a un hombre es su cadaver pero la función de la estatua es función de vida. Precisamente lo que le falta a las estatuas para ser hombre, es lo que le sobra a los hombres para no ser estatua”.
La plaza del fundador Juan Bolivar y Villegas, a un costado de la Iglesia San Luís Rey, necesita un cariño grande para su preservación. Igual que la talla de Nuestra Señora de Lourdes en la plaza de su nombre. De importancia para las generaciones presentes y futuras.
Me perdonan, pero las plazas y sus monumentos tienen una función especifica son espacios para la historia y la cultura, es bueno advertir que un cercado total con rejas de hierro a la antigua, no es la solución, lo que se necesita es una sola cosa, despertar conciencia ciudadana.