REMEMBRANZAS SOBRE EL FIEBRÚ JUEGO DE CAIMANERAS
Por Oscar Carrasquel
En el béisbol podemos encontrarnos algunas variantes relacionadas con ese popular juego en Venezuela, venimos en esta oportunidad a recordar y comentar sobre lo viejo de ese pasatiempo de tanta diversión para todos. Tal vez muchos de nuestros amables lectores lo practicaron o fueron aficionados de las tradicionales “caimaneras”, cuyo nombre se genera de un partido de beisbol con muchas incidencias, anécdotas, que daba tantas alegrías a las tribunas.
Lo disfrutamos en los años 50 en el
antiguo cuadro de La Aduana, y en los años siguientes en
el estadio Ramón María Acosta de Villa de Cura, cuando no tenía cerca
perimetral. Además se jugaba en otros escenarios, tanto en el medio de la calle o en cualquier terreno baldío. No era
necesario aprenderse un conjunto de reglas como en el propio beisbol para practicarlo.
En aquellos lejanos tiempos se
improvisaban las llamadas “caimaneras” con mucha regularidad en Villa de Cura.
Quien escribe juvenil en esa
época, me utilizaban de coime y de juez (cuidaba las apuestas y entregaba al ganador). Existió un grupo de atletas que fueron destacados simbolistas en su época, que sabían los secretos
del juego, eran hombres de trabajo que se encontraban en el estadio y formaban las partidas todas las tardes
haciendo de la vida un momento placentero. Entre el grupo de amantes y februnos
de beisbol{ que conformaron las escuadras
luego de salir de sus respectivos puestos de trabajo debemos mencionar a Pedro Ezequiel González, Inocencio Adames Barrios, Pablo
Acosta, el "grillo"
Álvarez, José Concepción Núñez, Víctor Martínez,
Alberio “gato” Pérez, Luís Aquino, Gustavo Liendo, Ángel Castillo “araguato”,
Armando Corniel, Manuel Luna, Manuel Sánchez y Rómulo Guerra,
entre otros. El juego entre "caimanes" era pura candela, batazos, carreras,
errores, esto no venía solo, de repente un sancocho de gallina de corral. la costumbre se extendió por mucho tiempo en la
Villa y otras comunidades.
Para nada se trata de pelota suave, al
contrario, un juego muy batallador, aguerrido. La crónica deportiva caraqueña de la época
dice que, las primeras "caimaneras"
se jugaron en Caracas en el sector de Sabana Grande durante las primeras décadas del siglo xx. Las partidas se realizan entre jugadores a nivel de
cualquier categoría ante la notoria presencia de aficionados y familiares
cercanos para celebrar una efemérides o un acontecimiento social.. Estos
encuentros son una especie de compartir; el número de jugadores por bando
es indefinido.
Como se recordará se trata de partidos relámpagos, que no duran más de tres entradas. Lo que sugiere que se jugaban cinco o seis partidos cada tarde, hasta que oscurecía. Alguien recordará la vez que hubo de prender los faros de un jeep para alumbrar el ultimo ininng de una caimanera en la Sabana.
Ciertamente muchas veces
se suscitaban discusiones acaloradas pero las escaramuzas era momentáneas. Una
de las características de una "caimanera" es que no se utiliza
manager, tampoco árbitros, ni precisa de cátcher de peto y careta. Las sentencias
la proporcionan los mismos jugadores, pero cerca de la verdad , hay veces que se llevan por los gritos del público.. Como La Aduna era campo abierto
los fanáticos hacían fila por la línea de tercera y de la primera base.
Quienes vimos nacer estos eventos se
les hace Imposible olvidar las expresiones duras
y hasta incoherentes de aficionados durante el desarrollo de un encuentro. Se
oían reacciones como las siguientes.
¡Eso es out aquí y hasta en Pekín!
Quién
bateaba un flay y lo atrapaba el receptor o el picher, le decían: deja esos globos para¨ lanzarlos en la plaza.
!Fulano, tu no bateas ni con una guitarra!
Se apostaba dinero de poco monto entre los equipos y
el conjunto ganador se quedaba con el pote, lo suficiente para mandar a comprar
una caja de polarcita o caraquita, las cuales venían
en cajas de cartón a 13 bolívares de aquellos de hace 25 años. Estos
eventos se hicieron tan populares que se jugaba en todos los parques de Venezuela
entre peloteros profesionales y clase “AA”, fuera de temporada y los que
estaban retirados, lo organizaban para
la distracción de ellos y sus familiares.
De este juego histórico que comento los
muchachos del barrio Las Tablitas eran muy aficionados jugaban
estupendamente "caimaneras" en la calle y en los solares de las
casas con pelotas de goma, comandados por Gerardo Barrios, CEJOTA y Víctor Martínez, asumiendo el
compromiso de organizadores.
Cuento que la
última "caimanera" que tuvimos la oportunidad de presenciar fue
en icónico estadio "Juan del Cerro
Tovar", en Araure, estado Portuguesa, entre ex jugadores profesionales del
equipo "Pastora de los Llanos". La tribuna central estaba llena de aficionados,
periodistas tal como mi amigo ausente Carlucho Ojeda, dirigentes y familiar de
los jugadores.
Hoy por hoy las tradicionales y emocionantes “caimaneras” dejaron de existir, no las hemos visto jugar
en el estadio Ramón María Acosta" En los albores de los años 60 fueron sus
últimos días. Una de las causas pudiera ser el elevado costo de los
implementos, bates, pelotas y franelas. Hoy en día la realidad es otra. Lo cierto es que en Villa de
Cura se quedó sin el familiar juego de "Caimaneras".
No saben los viejos robles del béisbol villacurano como Henry Álvarez jugador y narrador de lo que se pierde,
Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis,
Tricentenaria