EL PERFIL
DE JUAN ROJAS
“JUAN TORERO”
Por Oscar Carrasquel
Quién no recuerda a este personaje popular, trovador, guitarrista y parrandero, con aspecto de actor por su forma de ser, y de otros oficios realizados en su paso por la vida. JUAN ROJAS se le identificó siempre con un apodo taurino “Juan Torero”. Siempre será recordado como un personaje que disfrutó la vida y la compartió a plenitud. Llegó a ser muy popular en aquella Villa de Cura de mitad del siglo xx. Músico en toda su extensión. A pesar de su condición de bohemio se desempeñó como artesano de la madera.
El arte
de la carpintería fue su principal fuente económica. Montó su taller de
carpintería en la calle Urdaneta, a dos cuadras de la calle Real, tiempo
después se residenció con su familia en
el sector el Rincón. En una ocasión. le
pregunté de donde se derivó su sobrenombre, me respondió que la Peña Taurina villacurana en complicidad con la cuerdita de jodedores le acuñaron el mote de "Juan Torero". Se sabe que a partir de la década de 1940 dejó huella dentro de las mangas de coleo y en los corrales de ganado de la Romana. Se despojaba de la camisa de tela roja para sacarle pases naturales y de pecho a los toros que se resistían, y muy ágil usando la talanquera como burladero, igual a un monosabio de la tauromaquia.
Sabemos que nuestro personaje fue un laborioso
carpintero, se conocía todos los secretos de la ebanistería, fue artesano de
todo lo que saliera de la madera para el bienestar común. Se esmeraba por dejar impecable una sombrerera y un aguamanil. Juego de comedor, escaparate, plateras, jaulas para gallina, provenían de su rústico taller de carpintería. Juan
usaba como carro de carga una anciana bicicleta tipo reparto, colocaba la mercancía sobre la cesta y llevaba el mueblaje
por encargo al domicilio de su clientela. Y a tiendas que la
distribuían.
Juan Rojas era hijo de don Pablo Monegui, comerciante, que llegó a ser fabricante de escobas y pregonero; la madre se llamó doña Estefanía Rojas. Aparte tenía sus hermanos Ernesto , Ana y Marcolina, todos de apellido Rojas como la madre.
Su
compañera de vida fue doña Ana Rosa
Salas, con quien procreó una prole de 15 muchachos, de esta dinastía sobreviven
actualmente cinco, son ellos, Isidro, Juan Ramón, René, Luis Alberto y Nelly
Josefina.
Juan Torero fue un tipo de muchas ocurrencias, excéntrico, un
tipo alegre, . Cuidaba mucho su apariencia a la moda con
brillantina Palmolive y perfumado con agua colonia de París. Para salir de
parranda vestía ropa almidonada y planchada, zapatos doble tono tipo
cubano. Siempre se le conoció como un hombre honesto, libre como el
viento que va y viene. Jamás vió con indiferencia un botellón de cerveza Caracas y un obsequio que le daban por su actuación. Le colgaban unos lentes correctivos que se los
hacía el doctor Eladio Lovera en su Óptica de San Juan de los Morros.
En esas lides bohemias de fines de semana, cogía su rumbo, nunca salía sin la compañía de su inseparable guitarra, la llevaba ya afinada, como una niña recién vestida, agarrada del diapasón.
Anduvo de manera esporádica en ambiente de lupanares. En cada rincón de cantina siempre había gente conocida, y una silla vacía esperando por Juan Torero.
Con atuendo de paltó y corbata, mocasines negros impecables y guitarra cruzada en su pecho, entraba al salón de fiesta del Bar propiedad de los hermanos Savery.
Descubrió la manera de producir en su garganta el sonido de varios instrumentos musicales... De repente imitaba el sonido de timbales, tumbadora, charrasca y bongó. Hacía uso de los dedos pegados a la nariz para producir el sonido de una trompeta. Adrede le cambiaba la letra y melodía a las canciones. El choque de la mano contra el respaldar de la guitarra, con ello, el sonido de una tumbadora. Juan era un hombre orquesta, todo el mundo se quedaba en silencio, observándolo llenos de curiosidad.
Y no solo
en La Villa montaba su show, algunas veces junto al mar aragüeño, conoció las
bellas playas de Turiamo, Choroní y Ocumare de la Costa, convidado por
espléndidos amigos de su pueblo para armar la parranda en carnavales o Semana
Santa.
A mediados de 1980 se asomó a la vida citadina de Caracas, cuando fue presentado en el canal de televisión Venevisión en el programa "Sábado Sensacional", por donde desfilaron tantos artistas nacionales y extranjeros, invitado por el productor de tv Amador Bendayán. Dijo esta frase para comenzar: "No soy John Travolta me llamo Juan Torero y soy de Villa de Cura", Se encargó de llevarlo en su camioneta su amigo el poeta Vinicio Jaén Landa.
Así transcurrió la vida de este singular personaje villacurano. Ya de pasos lerdos y de mirada extraviada, agarró el bastón de cuatro patas, cogió la guitarra, los bártulos, y en la madrugada del 18 de enero de 2015 se marchó en el ferrocarril que lo llevó rumbo a la eternidad. Juan Rojas, había nacido en Villa de Cura en 1921, es decir, resistió 94 años de recorrido antes de irse de este mundo.
Foto de la portada por el coleccionista Elio Martínez
Foto 2 tomada por O C.


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