Hay casas emblemáticas como la de la foto en el casco urbano de la población que se niegan a morir, todavía resisten la ferocidad del tiempo. ¿Cuántos años tendrán?. En algún momento fueron útiles a sus inquilinos y a la sociedad. Sus ventanas de balaustre saben a musica argentina cuando apenas despertaba la madrugada. Hoy en día es un cascarones vacío. Sus horcones, paredes y techumbre aun conservan la memoria de un pasado remoto dificil de olvidar.
En plena calle Comercio se encuentra como respirando hondo, llena de escombros, el verdor de plantas que se deslizan llorosas hacia la calle.
La voz de Juan Pancho Rodriguez y la poesía oportuna de Juan Bautista Alayón se encuentran grabados en sus paredes. Su utilidad en el pasado fueron diversos. En su amplio Horno Panadero, mujeres y hombres de nuestro pueblo rindiendo muchas jornadas.
La gráfica la muestra como si estuviera en las puertas de un abismo, debe pronunciar con una leve sonrisa esta frase: !No nos dejen morir, quiero ser eterna! .
Oscar
Carrasquel. La Villa de San Luis, Tricentenaria
Nota: Ignoro el autor de las imagen

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