PERSONAJES
DE LA HISTORIA POPULAR
Por Oscar Carrasquel
Amigos les vengo hablar en estas líneas
de un personaje popular del elenco urbano el cual hace años decidió trabajar como
cafecero, de eso de trata. En ese precioso amanecer en el pequeño valle que
está Villa de Cura, dentro de la dispersión de tanta gente que visita el
mercado del pueblo de pronto te encuentras con la ternura del comerciante
informal, hay que comenzar a las cinco de la mañana entre ellos el dispensador
de café colado. La verdad hay pregón de pregones.
Los que solemos ir al Mercado
de La Coromoto desde bien temprano los días sábado, nos tropezamos con un
simpático personaje que emerge en su vaivén promocionando su mercancía. Para atraer a la clientela
tenía que ofrecer algo que fuera atractivo a la clientela tal como el palito de ron, Nosotros tenemos amigos
que no son adictos pero acuden discretamente buscan la mejor marca. Lo cierto
es que no hay labor pequeña, todas se necesitan para sobrevivir. Aquí les dejo
su presentación lo cual a algunos les puede sonar raro el oir su numen poético “Un cafecito, cigarrillos y el palito de
ron”.
Ese canto sin parlante, recio y claro
que hace vibrar como un coplero que le canta a la sabana, su voz es una clarinada de matices encendidos, similar
al agua limpia
que corre por un junco por todo el área del Mercado, con un bolso de fique en
cada mano.
No había pasado tantas horas
cuando regresa a las once en punto de la mañana con las bolsas vacías y dejando un “hasta
luego”.
Un personaje popular que tiene el
don extraordinario de vender con prontitud esos artículos, qué quizás alguno de ellos no se encuentre entre la lista de bienes indispensables pero las
personas los solicitan y encuentran todos los sábados cuando van a hacer el mercado de la semana.
El cafetero andariego ya se ha
hecho indispensable en andenes y paradas de camionetas y de moto taxis en cualquiera de las comunidades.
Oscar
Carrasquel. La Villa de San Luís Tricentenaria
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