Por Oscar Carrasquel
Antes, cuando un estudiante salía de la educación primaria y lo inscribían para seguir estudios en el liceo Alberto Smith; para cruzar el portón, la voz, la respiración de un personaje bastante serio. Ese era don Amador López, el conserje o bedel con mayor antigüedad en la primera institución secundaria de la ciudad de Villa de Cura. La literatura popular empezó a llamar a su primer liceo con una gran fuerza “El Smith”.
Don Amador López es el hombre que se encargó durante más de tres décadas haciendo trabajos rústicos en el SMITH, encargado del aseo de sus instalaciones, de mantener los pasillos y salones en perfecto estado de limpieza, además de conservar fresco y florecidos la fragancia de jardines y zonas verdes, la placita con la escultura de nuestro padre Libertador.
Amador
López fue aquel empleado que asumió complacido la tarea de
vigilar la conducta y de garantizar la seguridad de los jóvenes estudiantes,
por eso se convierte en guía y su mejor consejero, y un fiel amigo a quien se le guarda respeto y consideración.
Don
Amador comenzó en el SMITH desde el primer día de su inauguración en 1949,
empleo que consiguió para la estabilidad
económica de su familia, se estableció en la calle el Ganado donde formó a su
familia. Lógicamente el responsable de que escritorios, pupitres, paredes y pisos nunca
tuvieran polvo ni suciedad. De aportar
lo mejor para que las múltiples áreas
del Liceo se vieran bonitas.
Hombre de
estrecha amistad, atento, se ganó la confianza, tanto de la rectoría como del cuerpo
de profesores, como fue demostrado en tantos años de servicio.
Don Amador
López fue un personaje popular, apreciado de nuestro pueblo, dejó un legado
emocionante, un hecho impactante nada habitual, que no se ha repetido en
tiempos pretéritos ni modernos.
La
promoción de bachilleres en Humanidades
(no recuerdo el año) quizá
tomando en cuenta el largo camino recorrido
y las acciones de su calidad humana, no hay nada que no tenga su causa, fue elegido por la comunidad de estudiantes del 5to año para< que fuera padrino de su promoción. El acto se llevó a
cabo en el anfiteatro de la institución. Decisión que contó con el respaldo de profesores y del Centro de Estudiantes. El hombre homenajeado reaccionó con alegría y humildad, como un sueño
guardado que se convirtió en realidad.
Todo esto pasó legalmente por manos de secretaria. La primera secretaria entonces era la simpática señorita Josefina Pepina Coelles. La mayoría de los egresados de la citada promoción se graduaron de médicos, abogados, ingenieros, veterinarios y en otras áreas útiles a la sociedad.
Estamos seguros que aquellos que aun viven llevan con
orgullo, grabado en el alma y el corazón, el recordatorio de su padrino de
promoción.
Todos
sabemos que el tiempo se esfuma en minutos. Tiempo después fueron llegando a realizar las mismas funciones las siguientes personas de Villa de Cura, Samuel Corniel, José Pulido, Pedro Pablo Morales, (en otrora interprete del arpa aragüeña); Martín Méndez, Antonio Breto, Vicente Flores, Elisa Alvarado, Carmen Tovar, Yetsi Tovar y Darwin Díaz.
¿Quién más indicado en la vida del Liceo que la secretaria señora Pepina Coelles, que vino de allí, quien gentilmente, a pedido de quien escribe, emitió su veredicto:
“Todos gente
de bien, decentes, atentos y eficientes en su trabajo”.
Este
noble personaje villacurano don Amador López ya se encuentra descansando en paz
en los predios de la eternidad.
Oscar Carrasquel, La Villa de San Luís Tricentenaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario