jueves, 5 de marzo de 2026

UN PUEBLO DE FANTASMAS Y APARECIDOS

 

            

                              Ilustración de Prof María Teresa Fuenmayor

                                  Por Oscar Carrasquel

 

¿Han oído ustedes amigos lectores hablar alguna vez de la historia del ENCAMISONADO. Hubo un tiempo que en la Villa de San Luis no se hablaba de otra cosa sino de estas cuestiones que suceden en la vida real.  Precisamente en la última década de 1940 la Comarca fue un conglomerado pequeño de fantasmas nocturnos.

Era muy común escuchar entablando una conversación, tanto en un salón de barbería, en la plaza, un velorio de difunto, entre lavanderas, que en determinado sitio salía un espanto, un duende y el Ánima Sola. La mayoría de la población aprobaba su existencia, pero también  había gente que  manifestaba sus dudas.

Cuando yo estaba de 11 años de edad, más o menos, en la villa  se sintió   una alharaca de gran revuelo.  Se decía que debajo de la espesura de un árbol de cotoperíz, era visto en la alta noche la figura de un espanto. La  novedad  circuló el siguiente día a lo largo y ancho de la urbe. 

Resulta que cualquier fecha, en el horario de 11 a 12 de la noche, sin hacer ningún ruido y favorecidos por luz de luna llena, algunas personas  observaban por el corral a una figura de rasgos humanos, todo vestido de negro, con un pañolón negro por donde se asomaban dos pupilas como unas luciérnagas. Se auxiliaba con unos zancos para saltar por encima de  una de malla gallinera y pelos de alambre que dividía  dos solares; desde entonces la gente empezó a llamarlo  ENCAMISONADO. 

Fue llamado por algunos "iluminado”, porque causaba asombro, miedo,  incluso los vecinos buscaron a un curandero experto en alejar espíritus malos, y  al pie del árbol rezaban y colocaban velas encendidas toda la noche. El señor cura del pueblo  que fue avisado, no quiso ocuparse del asunto, se excusó diciendo  que "eso era  superstición de la gente".

El ENCAMISONADO  aunque era muy cauteloso, fue motivo de mucha consternación en el vecindario y fue  base de comentario entre las personas mayores. En mi caso se nos impedía sentarnos donde hablaban los adultos, ni siquiera pasar  por el frente, ya que era reprobado y el muchacho era objeto de una reprimenda, solo con una mirada fija.

Yo, por supuesto,  sabía el reglamento, pero como muchacho es muchacho, me asomaba sigilosamente por la abertura de una cortina  en la puerta de la habitación, y le ponía atención a la conversación de los presentes. 

En una ocasión se acercó a casa, una señora con fama de “habladora”, de esas que saben más que un radio periódico. En su vagar  iba de casa en casa. Era la doña portadora de una primicia de esas que quedan grabadas en la mente de un muchacho. 

Resulta que según lo averiguado por los mismos vecinos, habían descubierto que, el  ENCAMISONADO era un ser de nuestro paraíso terrenal, que andaba de incógnito por aquellos solares, quien para no faltar a la cita utilizaba dos varas largas que lo hacían aumentar de tamaño, según  lo expresado por la doña, “a cosechar jojoto en conuco ajeno”.                       

      ---Vieja!...No te has enterado que el tal ENCAMISONADO, es "fulano de tal"  que como dice el refrán “afila su hierro en piedra de amolar ajena”.

En ese tiempo yo era un imberbe, inocente, me costaba comprender cl significado de las metáforas en el lenguaje popular. Y por supuesto tampoco me atrevía a preguntar.

Un sábado en la mañana  me mandaron  a cortar el pelo en la barbería de un arpista de nombre Valentín Ríos. Al rato entró uno de esos que ahora llaman de la tercera edad, saboreando una mascada de tabaco en rama, saludó y se arrellanó en una de las silletas de “espera”. Acostumbrado el simpático viejito a narrar historias lujuriosas y otras menudencias que ocurren a diario en los pueblos.

El "mayor"  ya sabía todo del ENCAMISONADO;  primero se echó una amable risotada y con arrojo  relató lo sucedido en un lenguaje claro y sencillo. Finalmente, señaló que en la población de Palo Negro,  Municipio Libertador, estado Aragua , su terruño natal, existe el personaje  pero con el nombre de “come muslo”

Fue así con su explicación como este servidor llegó a comprender las peripecias del personaje. No obstante, la variedad de interpretaciones, son cosas que sin duda resumen la historia menuda de los pueblos.

Oscar Carrasquel La Villa de San Luis/ Tricentenaria

 

 

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