martes, 2 de junio de 2026

RECORDANDO A NATIVIDAD BERMÚDEZ “MENECO"

           

             NATIVIDAD BERMÚDEZ  “MENECO"


                              Por Oscar Carrasquel

 

Esta crónica  la comencé a escribir  hace varios años atrás, la hice en una máquina  vieja Urdewood, guardada de cuando mi padre trabajaba en  un periódico..En aquella Villa de Cura que ha visto pasar la historia de tantos personajes populares Natividad Bermúdez pudo ganar popularidad en gran medida..

La madre, una guapa guariqueña de nombre  María Bermúdez; con los claros de un día cualquiera,  antes de despuntar el alba, trazó la ruta  del centro  y sus pasos anclaron en un pueblo noble que les brindó cobijo. Natividad  había nacido el 12  de diciembre de 1931 en la población de Tucupido, Municipio José Félix Rivas, Estado Guárico.

Natividad llegó de seis años. Pero en la  adolescencia la sabiduría popular decidió ponerle un apodo cariñoso: ¡Meneco¡ Así se quedó. En una conversación le pregunté por el apodo y me respondió “Caramba chico ese sobrenombre  me lo pusieron los jodedores .

Natividad fue un hombre alegre, chistoso, tal como dice el dicho, servía para todo, hasta para remedio, con su estampa jocosa,  La vida le ha enseñado un poco de cada cosa para que la disfrutara a su antojo.

Cuando hablamos de su vida esbozamos toda su infancia, cursó la primaria en la Escuela Federal Arístides Rojas, un muchacho tremendo en la escuela, reprobado en conducta, peleón, por eso  lo paraban la hora de recreo.

Los círculos en los cuales se movió eran estudiantes, beisbolistas, placeros, galleros, jugadores de billar y pool, apostaderos de las carreras de caballos y amigos incondicionales. 

Bisoño todavía en cualquier calle se podía encontrar  pedaleando una bicicleta de paseo; dicen que  hacía el servicio de mandados al señor Omar Gutierrez dueño de la tienda y mueblería “La Libertad” (Av  Bolívar que lucía hermosa).

Laboró haciendo el trabajo de coime en una sala donde había  varias  mesas de billar y Pool en el Bar Palumbo. Recuerdo  en ese tiempo que nuestro pueblo fue visitado  por un campeón mundial  de billar apellido Valdivia, y él era el ayudante.

“Meneco” elaboraba cada  sábado,  una “dupleta” de dos bolívares para apostar a las carreras del 5 y 6, y cuando le preguntaban por la persona  ganadora,, con una sonrisa amplia de amistad  respondía como el lotero: "ganó la Bandera”, o sea  la casa,  

Ciertamente a    “Meneco” jamás se le vio tomando en la barra de una cantina. Lo que si podía hacer era tener dos mujeres  a la vez, como dice la canción que interpreta el compositor y cantante  Teo Galíndez 

Una de sus grandes pasiones fueron las gallos de pelea, fue preparador, criador y apostador, representaba la cuerda   "La Molinera" de don Ángel Molina. Con el amigo “Molinita”, como se conocía, aprendió  a preparar gallos de competencia, anatomía de la  raza, pesaje y la terminología utilizada en las peleas de gallos..

A veces se le ocurrían bromas como la que les voy a contar. Un día  cuando venía su pana Leopoldo Figueroa con un camión ganadero colocó una corneta de pera en la esquina .  Casi llegando  accionó la corneta y Leopoldo pegó un frenazo que casi lo hizo salir  por el parabrisas, Salió corriendo en zing zag y lo encontraron escondido en el botiquín el Teide, con la complicidad de José Rafael “ pie de clavito”.

Siempre lo recuerdo bien vestido y perfumado. Se peinaba la  cabellera ondulada con brillantina Palmolive. Ahora no es ese “pachuco”  acostumbrado a rociarse con perfumes parisienses fáciles de adquirir. .El grupo de  tomadores de pelo le decían que bien podía encarnar el papel del destacado actor norteamericano  Errol Flynn, Entonces se paraba de frente a un espejo.

Fue un ser nacido en el llano pero criado en la Villa, de aquí no salió nunca. Lo vimos la última vez y aprovechamos de tomarle la foto para la crónica.  Me dijo que casi no lo dejaban salir afuera, se asomaba a la reja para buscar la luz del sol de la mañana, orgulloso de recordar a sus viejos amigos,. ”Manuel Jiménez (el Indio Eulogio) es más viejo que yo", haciendo  alusión y jugando una broma.

”Meneco” quizá ya no es el mismo de antes, ya no  cuenta  con  el aroma fresco de la memoria. Sonrió con la misma  sencillez de antes. Semanas después supimos a traves de una llamada telefónica que  había llegado el minuto final de este querido  amigo en su casa de Villa de Cura  Ojalá Dios  tenga un lugar reservado para  él en el cielo


Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

RECORDANDO A NATIVIDAD BERMÚDEZ “MENECO"

                          NATIVIDAD BERMÚDEZ  “MENECO"                               Por Oscar Carrasquel   Esta crónica  la come...