Villa de Cura
Estado Aragua
Como el viento que corre y nunca se detiene vuelco la memoria y la tristeza porque hace dos minutos recibí con inmensao dolor la noticia acerca del fallecimiento del fiel amigo y especie de maestro ingeniero Francisco Ojeda, quien había recibido enseñanzas de Agronomía en la UCV dedicado por completo a la familia vivía en la prolongación de la avenida Bolivar de Villa de Cura. Hay que obedecer los designios de Dios. Mis condolencias a su viuda Melicia Durán de Ojeda y a todos sus familiares y amigos.
Revisando albúmenes viejos me encontré con este texto, que por el afecto personal le regalamos un día de agosto de 2020.
SENCILLAMENTE FRANCISCO OJEDA
De caminar pausado, sumiso, silencioso
con sus libros debajo del brazo,
por el sendero de la calle Comercio
Me permito dedicarte mis versos
Amigo leal, sencillo, fraternal,
tal es Francisco Ojeda,
un viejo soldado de la agricultura
Se dice viejo por la edad
pero solo tiene su cuerpo
como un tronco de árbol
desgonzado por el viento
Estudioso de la ciencia vegetal
y de fundamentos pitagóricos
pero en su intelecto
difunde una luz filosófica
Ahora aprovecha el tiempo
para abrevar en la fuente de los Clásicos,
es capaz de hablar de Lutero,
como saber de Maquiavelo
Su verbo tiene el mismo sabor
del delicado numen de un poeta
Mesenas del secreto de la palabra
Allí está el hombre, vestido de blanco,
hablando del pasado
recorriendo la historia de una ciudad
Baquiano de muchos senderos,
Hubo un tiempo que nos encontramos,
en la ciudad y en el campo
Igual puede soportar el sol canicular
como un incontenible aguacero.
Es aquel amigo sincero,
No sabe de sinsabores
Hoy le regalo estos versos
Igual puede soportar el sol canicular
como un incontenible aguacero.
Es aquel amigo sincero,
No sabe de sinsabores
Hoy le regalo estos versos
con sabor a albores y atardeceres.
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