VICENTE ARIAS "VICENTICO"
Por Oscar Carrasquel
Tiene parecido de niño investido en la figura de un hombre, pudiera ser un
personaje mítico, otros lo consideran una figura quijotesca. Vicente Alfonzo
Arias es su nombre de pila. Su lindero nativo es un caserío cercano a San Juan
de los Morros, Estado Guárico Nació el
22 de septiembre de 1975, y allí transcurrió los primeros años de su infancia
al rescoldo de su madre; pero ya se hizo .ciudadano villacurano por adopción.
La Villa de San Luis ha sido su hogar desde muchacho, vivió un poco de
tiempo casa de familiares por parte de su padre.
Hijo de doña Emilia Arias y de Humberto Alfonzo, ya difuntos... Posee unos ojos blancuzcos achinados y un carácter que lo hace aparentar mal humorado, basta tratarlo para cambiar esa opinión. Desde que su madre lo trajo al mundo es dueño de una disminución en las falanges de las manos, se maneja con cuatro dedos en cada una de las manos, con un caminar cambado como gabán pescando en una orilla de playa.
Su estatura no pasa de 75 centímetros pero no es un enano. Eso no le preocupa, tampoco lo abruma ni le acompleja. Pasa el día a día en la calle. Sube y baja la camioneta de pasajeros, eso cuando el recorrido es largo, acometiendo diariamente su labor. Para ganarse el sustento y sacudir su pobreza debe fajarse como mensajero de una conocida empresa funeraria de la localidad.
Conoce los linderos de enamorarse pero confiesa que nunca ha ganado en la ruleta del amor. Amigo de ofrecerle un halago a una dama. No lo piensa dos veces para lanzare flores a una a una veinteañera de estrechos bluyines. Siempre se le ve vestido con telas de sastrería, pulcro, con un par de calzados Lucas bien limpios, protegiendo su cabellera con una gorra alusiva del equipo Magallanes, los pantalones de una talla mayor a su estructura física.
Siempre lleva atado a la espalda un morral escolar atestado de provisiones. Está pendiente de todo. Pone cara seria cuando ve que alguien quiere jugarle una broma.Ciertamente, “Vicentico” es un tipo que goza de mucha simpatía; sube y baja las aceras con un dinamismo y una agilidad increíble.
Hace diligencias como un “Delebiry” sin murmurar ni cansancio, de repente lo llaman desde la venta de loterías de animalitos y de un Gimnasio. Ya se ha convertido en uno de los personajes folclóricos de La Villa, prendido del fervor amistoso característico del villacurano. No dura mucho en la cola en la taquilla de Bancos o cancelando impuestos y servicios en alguna oficina pública. Los porteros y vigilantes por su condición diferente le brindan preferencia. .
“Vicentico” conoce cómo granjearse las buenas amistades y a pesar que tuvo poca o ninguna escuela, sabe administrar lo poco que aprendió por obra de Dios y de las adversidades del destino. Atento, cortés, servicial, lo mismo platica con una gerente china, igual con una secretaria bancaria y una estudiante, quienes disfrutan con sus ocurrencias.. Está al tanto que la noche está inundada de peligros y de inseguridad, sin embargo, nadie se mete con “vicentico”, pues siempre anda con precaución, cuidándose, el Señor Dios le ha dado esa sabiduría.
Vicente Arias ya es parte de la historia menuda de la Villa.
Recientemente lo observamos en un recorrido al aire libre, pedaleando a toda
velocidad una bicicleta Cross para niños.
Según me relata un pasajero, en la camioneta pasa el tiempo revisando el
celular las redes sociales.Sus anhelos es que lo pongan a cargar en Semana Santa una imagen de Santo en miniatura.
Lo paran entre amigos en la esquina de la antigua ARC diagonal a la plaza Miranda para compartir risas y cherchas. Y uno se lo lleva en la memoria.
Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, Tricentenaria
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