miércoles, 19 de abril de 2023

MARIA TERESA CASTILLO DE HERNÁNDEZ FUNCIONARIA DE LA OFICINA DE CORREO

 

                                                     Doña María Teresa Castillo de Hernández. Foto archivo 


Por Oscar Carrasquel


Hemos tenido  la dicha  que Dios  nos dio amigos por montón, y uno muy especial como don Félix Hernández Castillo, que nos ha colaborado en esta labor de investigación de la historia menuda de nuestro pueblo. Con él, don Félix, compartimos y aprendimos muchas cosas elementales  de la juventud que le tocó vivir. Por petición personal tuvimos la oportunidad de remover un conjunto de reminiscencias de la tierra donde nacimos,  a pesar de las dolencias del cuerpo y del alma.  Es por .eso  que la crónica viene a referirse  sobre la presencia de una  matrona  que llevó por nombre doña María Teresa  Castillo de Hernández, muy querida en el pueblo, perteneciente a la vida social  de todos los sectores en la tercera y cuarta  década del siglo xx.

María Teresa Castillo Delgado, había nacido un 25 de febrero de 1898 en la población de Tinaquillo, capital del Municipio del mismo nombre, estado Cojedes, donde se levantó,  estudió primaria y comenzó secundaria. Fue hija del matrimonio entre María Teresa Delgado Ilarramendi con  Francisco Castillo León, ambos nacidos del estado Cojedes,  desde muy joven arribó con la familia a Villa de Cura. El pueblo todavía olía a cuero de tabalearías y alpargaterías.

Con el correr del tiempo la joven María Teresa, una mujer bella y elegante, se casó en Villa de Cura con  Manuel María Hernández Utrera, comerciante y maestro de vocación, fundador de una casa de estudios, un colegio de la época. Cuando eso  existían en La Villa tres escuelas particulares, las cuales eran regentadas por Rafael Delgado Oliveros, doña Pepita Peraza y el maestro Manuel María Hernández  En estas aulas se aprendía las primeras letras leyendo en el reconocido  "Libro de Mantilla",  del autor Luis Felipe Mantilla. 

María Teresa de Hernández tuvo siete hijos, todos nacidos en esta Villa de San Luis de Cura, Manuel Enrique, Ana Teresa, Estela María, Juan Bautista,  Félix Lisandro,  Carmen Teresa y Ana María (Mery), todos con sucesión. Dedicó  su vida a la atención del hogar y educación de sus hijos. Más allá de ser esposa y madre sus manos eran mágicas para la confección de ropa, especialmente  para damas y niñas. Su recorrido por la vida fue de apenas 64 años, pues murió en Villa de Cura el 19 de junio de 1962. 

Doña María Teresa,  consecuente y cariñosa fue abuela  de nuestras amigas, Gloria, Diana, María Soledad y Cecilia Hernández Bencid, hijas de nuestro siempre recordado amigo don Félix Lisandro Hernández Castillo. Los apellidados Hernández de esta macolla están regados en el llano, y en el centro enlazado con otros apellidos.  En Villa de Cura es de mucha preeminencia, relacionados con la actividad sociocultural, el comercio, la agricultura y la ganadería

En las primeras décadas de los 40, la señora María Teresa Castillo de Hernández fue nombrada Regidora de la Oficina Postal de Correo de Villa de Cura. En  esa etapa casi rural  de la Villa del siglo pasado; la Oficina de Correos estaba ubicada en una casona tipo colonial de grandes espacios en el casco central, en la calle Comercio frente a la plaza Francisco de Miranda, la cual, a la vez, era casa de habitación de la familia Hernández- Castillo. Recuerdo que en la pared del frente había una placa de manera oficial  dónde se leía *Correos de Venezuela". En el mismo terreno, en tiempos modernos, está  construido  lo que es hoy el  Centro  Comercial Plaza.

Doña María Teresa, como la llamaban, fue una mujer , de muchas virtudes, fruto de su trabajo como funcionaria pública, prestando un servicio eficiente a la ciudadanía y al comercio. Fue una persona  apta y  preparada, proba,  movida por el cumplimiento de sus obligaciones y deberes, y con una hoja de servicio de abnegación y dedicación.

Doña María Teresa era una dama de temple, se nutría espiritualmente de la religión católica, participaba en los retiros espirituales y  colaboradora en las misas y las procesiones del Santo Sepulcro en Semana Santa, y en la  Peregrinación de la Virgen de Lourdes. 

Doña María Teresa de Hernández permaneció largos años  al frente de la Oficina de Correos de La Villa, brindando atención a la población que no era tan grande.  

Los carteros encargados del reparto de correspondencias en la primera década del 50 , cuyo trabajo realizaban a pie o en bicicleta, fueron los jóvenes  Remigio Marchena, Rómulo Bermúdez, quien arribó del llano; Los otros que cumplieron el papel de repartidores de correspondencias fueron  Teodoso Ríos y José Ramón Coronado.

Un personaje muy particular en la Oficina de Correo de antes era el “Posta”, el cargo era despeñado por un hombre alto, flaco, usaba un sombrero tipo "Japajapa", muy conocido en el pueblo, llamado José Leocadio Villalobos, villacurano genuino, que  se ocupaba de  llevar  y recoger las valijas o paquetes en otras oficinas postales.. El “Posta” no se trasladaba cabalgando una mula, como en tiempos pretéritos; sino que llevaba la alforja de cuero  en los ancianos autobuses rojos de la Línea Demócrata, de don Enrique Tabares, como medio para realizar su trabajo. Exceptuado de pagar pasaje.

La  Oficina de Correo  llenó algunas expectativas importantes en la vida de doña María Teresa Castillo de Hernández, y en la economía lugareña, ella que tenía buen carácter para atender al público, el comercio y sus requerimientos. 

A finales de la década del 40 recae la responsabilidad como regidor de la Oficina de Correo, por designación del Instituto Postal Telegráfico, IPOSTEL  el ciudadano don Salustiano Yusti Prieto, natural del estado Bainas, nacido en Sabneta en 1898, falleció en Villa de Cura en 1987. 

Es evidente el progreso y  los avances de la humanidad en materia de comunicación. Quizás el distinguido  señor Yusti Prieto junto a su esposa, con sus repartidores de cartas, fueron los últimos en desempeñar un cargo de Correo de Villa de Cura. El tiempo  acabó por completo con ese antiguo servicio.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

 

sábado, 15 de abril de 2023

REVIVAMOS A "MENECO" UN PERSONAJE PO´PULAR

         Natividad Bermúdez "Meneco" durante la entrevista. Foto to

NATIVIDA BERMUDEZ  2MENECO"

.. A "Meneco" le llegó el minuto final  Ojalá Dios  tenga un lugar reservado para  él en el cielo..Esta crónica  la tengo escrita hace muchos años en una máquina de escribir de las viejas donde trabajaba mi padre, 
¡Natividad¡ Así con este nombre lo llevó a bautizar su madre,  porque abrió los ojos por primera ve< en víspera de  Navidad en el mes mes para muchos más alegre del año . El párvulo Había nacido en la población de Tucupido el 12 de diciembre de 1931, cabeza del municipio José Félix Rivas, Estado Guárico .Llegaron tambien dos  hermanos llaneros, Rómulo Bermudez y María Bermudez. 

La madre, un día antes de despuntar el alba  con el viento  a su  favor trazó la ruta  del centro  y sus pasos anclaron en Villa de Cura para el resto de su vida. Cuando eso el chaval contaba apenas seis años. Lo inscribió en la Arístides Rojas. 
Revoltosa el muchacho por eso  la sabiduría popular decidió borrar su nombre y lo reemplazó por un apodo cariñoso: ¡Meneco¡ Así se quedó. Una vez le pregunté y me respondió“Caramba Ese sobrenombre  me lo pusieron los jodedores” .

Natividad fue un hombre sensible, como dice el dicho servía para todo hasta para remedio, con su estampa jocosa,  La vida le dio y le ha enseñado un poco de cada cosa para que la disfrutara a su antojo,.

Cuando nos habla de su infancia esboza sus travesuras, curso la primarias en la escuela Aristides Rojas , tremendo en la escuela, peleador, experto ponedor de sobrenombre, Los círculos en que se movió eran estudiantes, beisbolistas, placeros, galleros, jugadores de billar y apostaderos del juego del 5 y 6. 
Laboró haciendo el trabajo de coime en una sala donde habías  mesas de billar y Pool en el Bar Palumbo.:  Meneco confeccionaba semanalmente una "dupleta" para apostar a las carreras del 5 y 6, y cuando le preguntaban por el ganador, siempre  respondía como el lotero:  "ganó la bandera",  

Después de pasados los años, ahora  avanza por el otoño de la vida,  mirando  de frente los espacios de la ciudad. A veces se detiene y vuelve la mirada al pasado. Quizás rememorando sueños inconclusos, bares que que lo atroneraron, amores que llegaron y se fueron, y rememorando los nombres de sus compañeros. Una gran parte parte de ellos ya emprendieron viaje a la eternidad. 

Meneco no es ni la sombra de aquel joven veinteañero pedaleando un caballito de dos ruedas que veíamos pasar velozmente a reunirse con sus amigos.. Ahora no es ese buen hombre enamoradizo, acostumbrado a rociarse con perfumes , que se sacaba el bigores al estilo Pedro Infante.

 . 
Meneco fue preparador, seleccionador y jugador de gallos de pelea de la cuerda gallística conocida como "La Molinera" de don Ángel Molina. Con Molinita aprendió  a preparar gallos de competencia , pesaje y el lenguaje en las apuestas.

 Meneco fue la picardía hecha hombre. En otra ocasión  se le ocurrió colocar un par  de cornetas de pera en el cruc de la calle Bolívar con calle Urdaneta, y cuando Leopoldo Figueroa conduciendo un camión donde transportaba ganado , "Meneco" le pegó un cornetazo,  que provocó  que pegara un frenazo que casi lo hizo salir  por el parabrisas, mientras él salía en  carrera  y se ocultaba detrás del mostrador del bar "El Teide".
Siempre lo recuerdo bien vestido. Se peinaba su  cabellera ondulada con brillantina Palmolive..El grupo  mamadores de gallo le decían que se parecía al actor norteamericano  Errol Flynn,.

Fue un ser nacido en el llano pero convertido en villacur de donde no salíó nunca. Lo visitamos en su casa de familia allí hablamos y aprovechamos de tomarle una foto para la cronica Me dijo que casi no lo dejaban salir afuera, se asomaba a la reja para tomar los rayos del sol, se siente orgulloso de recordar a sus viejos amigos,. " Manuel Jimenez (El Indio Eulogio) es más viejo que yo", haciendo siempre comparaciones y jugando una broma.

Ya no es el mismo de antes, todo lo dejó en el camino, se entregó a representar al hombre solitario y melancólico y pausado que ya no  cuenta  con  con el aroma fresco de la memoria. Pero después sonrió. con la misma sencillez de antes.

 "Meneco" pertenece al patrimonio de los personajes populares de esta Villa de San Luis de Cura para la eternidad...

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria
Foto tomada por O C con un celular JEZ de los viejos 


viernes, 14 de abril de 2023

EL GRILLAR

  

                  

                   EL GRILLAR


                Oscar Carrasquel


Me conmueven

tus ojitos de candela

en un rincón de mi habitación

como si fueras un avión

 

Hallarlo en los entresijos,

oculto entre los tabiques

en mi cuarto

es cosa común de este insecto

 

Entre las ropas,

en el escaparate,

y en el desaguadero

atrapando otros bichos

 

Tranquilo, en paz,

metido entre los bolsillos

de un anciano flux


Danzando

por la pretina de un pantalón

moviendo las extremidades

 

Detrás del cortinero

cortejando a su prometida


En una madriguera

rumiando la soledad

con su eufórico grillar

anunciando prosperidad.

 

Despierto con su chirrido

Con su largo taladrar

Aunque el filo de la madrugada

le arrugue  el pellejo de frío.

 

Se queda mirando 

con enojo y con inquina

cuando lo obligan a heder 

peloticas blancas de naptalina.

 

         La Villa de San Luis, marzo 2023

 

 

miércoles, 12 de abril de 2023

EL VILLACURANO JOSÉ PRUDENCIO DÍAZ GLORIA DEL CICLISMO VENEZOLANO

 

                                  José Prudencio Díaz con el Maiot del C,C, Vidal de Distrito Federal. 

Por Oscar Carrasquel

Los cronistas han dejado en el olvido el nombre de esta gloria del deporte nacional nativo de esta tierra. .Fue bautizado con el  nombre de José Prudencio Díaz Zapata, fue uno de los ciclistas del terruño que ha adquirido mayor jerarquía por su dilatado peregrinaje como competidor en bicicleta. Nacido a comienzo de la tercera década del siglo XX en Villa de Cura, Municipio Zamora Estado Aragua. Habitaba entonces con su madre una vivienda en la calle Bolívar y Villegas, y allí creció, de limitados recursos económicos, pero no obstante en esa casa se disfrutaba  de la generosidad de criolla comida y de un cafecito mañanero, nuestra pobreza era distinta ala de ahora. En aquel tiempo todo alrededor era sabana, el espacio del frente era el Hospital doctor José Rangel, el viejo, lo que hoy  se conoce como Residencias Médicas Doctor José Ignacio Baldó..

El Negro Francisco Matute Padrón y quien escribe conocimos a este célebre ciclista, solamente de vista, pero si sabíamos de su vida por sus hermanos por parte de madre de nombre Pedro José Zapata, Hernán Zapata y Luís Ramón Zapata, que siempre andábamos juntos en la infancia y la juventud y estábamos pendiente de la actuación del pedalista. Prudencio, como sencillamente se le llamó en el hogar, solo pudo realizar estudios  hasta sexto de primaria en La Villa. Siendo un adolescente andaba en una bicicleta tipo paseo que era conducida   por las calles principales y transversales de la población y por la calle el ganado.

A temprana edad fue enviado por la familia a estudiar en Caracas, cobijandose en una casa en la Parroquia Catia, en el seno de un apartamento en la urbanización “23 de enero”.. Comenzaba a cambiar su atmósfera la vieja Caracas de techos rojos. Allá en la vieja metrópoli lo absorbió el ciclismo.  

El ciclista criollo comenzó en Caracas compitiendo en carreras de aficionados con una bicicleta semi-profesional. Sus actuaciones fueron entonces de primeros lugares, lo que con el tiempo le valió su paso a primera división. Cayó bajo la protección y entrenamiento del consecuente dirigente Rodolfo Sillie que fundó en la capital el Club Ciclístico DIAMANTE, cuyo equipo de pedalistas lo integraron nada menos que Víctor Paticas Fernández, José Prudencio Díaz, Antoni Ituarte y Héctor Alvarado. Ya estaba formada la Federación Venezolana de Ciclismo. Dicho club en 1940 se convirtió  en uno de los mejores del país en persecución por equipo. Aunque a decir verdad entre Prudencio Díaz, Paticas Fernández y Héctor Alvarado se compartían los primeros lugares. Prudencio actuaba  en la pista del velódromo de Catia y en La Vega ahora con el nombre de Teo Capriles. 

Alcanzó a disputar muchas pruebas internas de ruta con el legendario Teo Capriles y en torneos internacionales en representación de la bandera tricolor venezolana. José Prudencio Díaz asistió a los Juegos Centro Americanos del Caribe en 1946 y también en pista y persecución por equipo en los Juegos Panamericanos en 1951  celebrados en la ciudad de Barranquilla, en la costa colombiana, formando equipo junto a Víctor Paticas Fernández, Héctor Alvarado y Luís J. Rodríguez, glorias del ciclismo venezolano.  En esa prueba de Barranquilla este cuarteto consiguió la medalla de oro ante delegaciones de Italia, España, Francia, Portugal. y otros.

Un reportaje periodístico de la época da cuenta que el afamado ciclista villacurano  también logró incursionar en el Campeonato Mundial de Ciclismo celebrado en la ciudad danesa de Copenhague  en 1949. El equipo venezolano estuvo conformado por Andoni Ituarte, Héctor Alvarado, José Prudencio Díaz, Ricardo López, Arsenio Chirinos y Quintín Rivero  (solo mencionamos algunos)..

Lógicamente resulta difícil resumir en detalle y adentrarse en todas las actuaciones de  este gran atleta villacurano a nivel nacional y en  territorio extranjero. Muchas de sus incursiones quedan en el tintero, por falta de mecanismos  para realizar una profunda pesquisa informativa. Lo más importante es que fue un pedalista de renombre nacional.

No supimos oficialmente cuándo  fue el año de  su retiro de las competencias y el final de su exitosa carrera como ciclista. Lo que si es cierto es que nunca abandonó ni colgó su máquina de carrera. Se tienen noticias que entrenó hasta los últimos años de su vida. Recuerdo varias ocasiones en la década del cincuenta haberlo visto pedaleando su bicicleta en la subida de Guayas y  en la  vía de Los Colorados de la Panamericana, ya  octogenario. Su ruta de práctica siempre comprendía desde de Caracas hasta Villa de Cura y viceversa. La práctica era realizada varios días a la semana, siempre se caracterizó por ser un buen rutero. Los fines de semana participaba en prueba de veteranos. Su apego por su terruño natal nunca menguó.

Cargado de años, de experiencia, de trofeos, placas, medallas  y de su consagración al deporte del calapie.  José Prudencio Díaz una tarde de cielo azul se nos fue de la vida y de la Caracas vieja, su otra Patria. Despedido con el llanto de todos los que le conocieron. 

No hay duda que el desarrollo de la exitosa carrera de Prudencio Díaz dio origen a una generación de ases del ciclismo, queremos recordar a los destacados pedalistas villacuranos que subieron al podio de triunfadore. En la lista de ruteros de  otra época en la querencia villacurana figuraron,: Pedro Izzo, Vicente Torres, Marcos Araujo, El Chingo Landa, Ramón Araujo, Virgilio Rengifo, Ramón Rodríguez y Fernando “Canario” Correa; algunos aseguran que este último nació en Cagua, municipio Sucre, de madre villacurana la señora Olga Correa.

Personas amigables de este blog y conocedores de este deporte se sienten extrañados, a la  espera que nuestro coterráneo José Prudencio Díaz sea elevado, como le corresponde, al salón de las Glorias del Deporte Aragüeño. Gracias Prudencio mereces nuestra admiración y respeto por haber defendido el maiot de la villacuranidad de una época.

                  Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

Foto obtenida del facebook de EJmd Vzla

Asistente de fotografía Ramón Alfredo  Corniel.

 

domingo, 9 de abril de 2023

UNA FLOR EN SU TUMBA EL ADIÓS A CRUZ MARÍA PARRA

                              Cruz María Parra. Foto colección Ramón Alfredo Corniel

Por Oscar Carrasquel

Dios es quien nos fija el tiempo de lucha en la vida, ninguno puede escapar de la muerte, ni aspirar  vivir eternamente, hoy nos tocó decir adiós  al señor Cruz Parra, baluarte y pionero de la industria de la talabartería en Villa de Cura. Aquí nació y permaneció residenciado en la calle Rafael Bolívar Coronado (antigua calle Guárico) y trabajando en su taller de la calle Comercio de esta ciudad. Siempre lo veíamos entregado a su rutina todos los días hasta que la edad le fue pintando canas a su cabeza y las fuerzas le fueron disminuyendo.

Cruz Parra fue un símbolo real que desde muy joven demostró la verdad de lo que significa trabajar con ahínco y responsabilidad, perteneció a esa raza de hombres  que la palabra para ellos es un documento que no requiere firma. De esos que le ponen amor al sentimiento humano quedan pocos. Un maestro de la talabartería de los últimos que van quedando en nuestro pueblo, que se dedicó a esta labor señalando caminos, abriendo bien temprano la puerta de su negocio donde realizaba su minucioso trabajo, con la angustia que significa en estos tiempos  asegurar el pan de cada día.

Últimamente a pesar de los años, allí en aquella pieza donde echó raíces hacía de todo, desde una silla de montar a caballo, también confeccionaba correas, llaveros, carteras y hasta  cosía un guante de jugar béisbol o reparaba unas botas y un bolso escolar. Un hombre honrado, serio con mucha paciencia, era raro sacarle una sonrisa, sin embargo era muy fácil entablar una amistad con él. Cuando venía gente de fuera buscando resolver algo enseguida preguntaba por Cruz Parra el talabartero.

La mayoría de nosotros debemos lamentar la partida física del seguro amigo y compañero. Buen padre de familia, hermano, tío, abuelo y amigo incondicional, y con la inquietud íntima de enseñar, dando el buen consejo y ofreciendo sus conocimientos a los más jóvenes. Un auténtico Maestro con mayúscula, de los que casi no se ven..

Dejó de existir pues don Cruz Parra dejando un legado de su trayectoria existencial con su oficio. Un singular hombre de la villacuranidad auténtica, una institución creativa de la industria de la talabartería en Aragua y toda Venezuela y un villacurano valioso, cabal.

CRUZ PARRA un nombre inolvidable, inconfundible. Que Dios le dé a su alma el descanso eterno y consuelo a sus familiares y amigos..

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, 09 de abril  2023

sábado, 8 de abril de 2023

EXCELENTE PADRE DE FAMILIA DE UNA GENERACIÓN DON EDUARDO MANZO.


                                        En la gráfica don Eduardo, doña Vicenta y toda la prole. Foto archivo familiar



Por Oscar Carrasquel

Conocimos de vista y trato a esta personalidad, en esta oportunidad nos referimos  a don Eduardo Manzo Fuentes, nos acostumbrados a verlo en la cotidianidad conduciendo un Jepp Willys modelo 1948 con el cual se desplazaba por la ciudad, levantaba la mano para saludarnos en cualquier esquina.  Eduardo Manzo Fuentes había nacido en Villa de Cura el 26 de diciembre de 1893, fue hijo de Musiú Pablo Manzo y de doña Damiana Fuentes de Manzo .Don Eduardo fue  fundador de una de las familias más numerosa en Villa de Cura. Fue casado con doña Vicenta La Rosa de Manzo, nativa de Villa de Cura, una dama  con dedicación al trabajo, abriendo todos los días las  puertas de una papelería y venta de periódicos.

Doña Vicenta fue fundadora de  Librería Las Novedades en 1949, un negocio de venta de textos escolares, libros de todo género, periódicos y revistas, además de sellado oficial de cuadros para el juego de 5 y 6. Como es de recordar don Eduardo Manzo fue dejando la ciudad  por su desempeño en el desarrollo de la producción agrícola y pecuaria, propietario de la hacienda “El Ocumo” en jurisdicción del municipio Zamora, en lo que se conoce como el  Valle de Tucutunemo. Un territorio donde bramaba el ganado en una sala de ordeño y hubo de oirse el trino de pájaros montaraces. 

El citado establecimiento librería "Las Novedades" funcionó en un caserón tipo colonial que fue residencia de la familia Manzo, ubicado en la calle Real -hoy Bolívar- entre calles doctor Urdaneta y doctor Morales. El matrimonio fue de familia abundabte, padres de once encantadoras y coloridas muchachas nacidas todas en la Parroquia Valles de Tucutunemo (capital Los Bagres), jurisdicción del municipio Zamora, estado Aragua; comenzando por Avilia, le siguen, Carmen, Beatriz, Nina, Servilia, Nelva, Guilermina, Lastenia (maestra de la escuela Teresa Carreño), Flor, Elena, y Mirna; la mayoría de ellas se dedicaron a estudiar en diversas ramas de la educación. Guillermina Manzo La Rosa de Garrido fue casada con nuestro amigo y vecino de la "cuadra larga” José Garrido, conocido tendero que nació en Villa de Cura.. Don Eduardo Manzo fue padre en otra relación de don Guillermo Ríos, su único hijo varón, con mucha amor fue adoptado por la familia Manzo La Rosa y se radicó en esta ciudad. Uno infiere que era como un club cuando se reunía toda la familia Manzo-.La Rosa en cualquiera ocasión..

Me acuerdo de  Mirna Manzo. Nada más grato que recordar a esta apreciada dama con la que nos unió una gran amistad, lamentablemente fallecida en 2022. Se empleó muy joven en el Banco Carabobo S A y junto con el que escribe trabajó una cantidad de años en esa entidad. Fue casada con el ítalo venezolano Primiano Marcatelli. Lo que es Carmen, Beatriz y Mirna ocasionalmente trabajaban con doña Vicenta en el negocio de librería y sellado. Es asunto de ejemplo, de educación y crianza.

Avilia Manzo La Rosa de Quintero contrajo matrimonio con Mario Enrique Quintero Suárez, Mario Suárez como es su nombre artístico, artesano de la sastrería en su adolescencia, cantante y locutor, bolerista de las orquestas  Billos Caracas Boys, Luis Alfonzo Larraín, Chucho Sanoja y otros. En 1951 deserta de la música popular, debutó  con el conjunto Los Torrealberos bajo la dirección del maestro Juan Vicente Torrealba, integró otros grupos  muy conocidos de la música criolla como Cándido Herrera y Amado Lovera. Y además fue miembro fundador de la Asociación de Artistas en Escena que se transformó después en Sacven. Fueron padres de Norah Quintero Manzo, conocida artísticamente como Norah Suárez, actriz de televisión y comediante de Radio Rochela y el Show de Joselo en los 70-80, nacida en Villa de Cura el 19 de junio  de 1952. Esa vena personal y el oficio de la comunicación social sigue con Horacio Díaz Manzo, hijo de doña Flor Manzo de Díaz y de Horacio Díaz. El hijo de doña Flor forma parte en la actualidad del staff de excelentes locutores  de Venevisión, y voz en grabaciones de comerciales de esa estación.

Alejado Mario Suarez de los torbellinos de la farándula llegaba con frecuencia al ámbito de Villa de Cura, de modo que era como dicen los mexicanos un villacurano “rajao”. Se dedicó junto con su suegro a la cría y al desenvolvimiento de la ganadería y la agricultura en la hacienda “El Ocumo”. Mario Suárez falleció en Maracaibo el 14 de noviembre de 2018.

La vida es corta, los días y los años pasan rápido, sin embargo el tiempo tiene memoria y en  se nos refresca la evocación. Nos referimos en parte al linaje Manzo-La Rosa y Quintero-Manzo, integrantes como queda dicho del acontecer social, artístico y económico de nuestra Villa de Cura del pasado reciente.  

Revisando papeles viejos y fotografías aparece don Eduardo como un cazador deportivo de buena puntería, conservacionista de la fauna. Don  Eduardo Manzo Fuentes  murió en Villa de Cura el 19 de febrero de 1966, alcanzando los 72 años. Sus restos descansan en el cementerio municipal en la misma tierra que lo vio nacer. Fue un hombre con el espíritu despierto que descubrió su definición en el campo; padre guiador de sus hijas y responsable esposo, vio nacer y crecer a sus once hijas, más un varón, y tenía una gran predilección por la querencia de la ciudad de Villa de Cura.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, abril 2023

Colaboradorf de esta página Ing.Octavio Garrido Manzo

 

 

 

 

domingo, 2 de abril de 2023

PROCESION DE VIERNES SANTO


 

Santo Sepulcro de Villa de Cura. Foto archivo Ramón Alfredo Corniel. 


 PROCESIÓN  DE VIERNES SANTO 

                                     Por Oscar Carrasquel


,
El cortejo bajo el sol 
Se desplaza por la calle Real
En lenta  monotonía,
Entre cirios y oraciones .

Por la calle principal
Viaja la histórica reliquia
lleno de luces 
en sepulcral silencio

A través del cristal
La postrera mirada
El cuerpo lacerado
Bañado en sangre

La imagen de Jesús yace
Reclinado a la caja
Con una linea de lirios blancos 
De vaporosa luz al lado.

En la esquina de la Plaza
El cortejo se detiene. 
Cruza la izquierda 
Vibra  la monotonía de un redoblante
Como fatigado latido de corazón

!Taranpampà...Taranpampà!.

Empieza a dibujar la orquesta 
las notas de la Marcha Yone.
Un chas de pasos se avecina
tajándole un pedazo a la travesía

Un reguero de velas 
De rezos sin detenerse
Acompañan  la caja mortuoria
En línea recta a su aposento.

En el altozano revientan voces
Cantares bajo el abrazador sol
Llega como barca en marea  
Aplausos excesivos
Afuera y adentro de la Iglesia 

Son las dos y treinta de la tarde
Por un camino estrecho 
La imagen del líder 
Va haciendo su entrada
Por el portal del Templo.

                                           

LA POESÍA DE PABLO CABRERA

  LA POESÍA DE PABLO CABRERA                      Isbaelita en el anfiteatro de la escuela. Foto archivo., corregida por Alfredo Corniel POE...