viernes, 29 de agosto de 2025

EL CHARLERO EN LAS ESTACIONES

 




                                                                                   
      EL CHARLERO SUS ESTACIONES


              Por Oscar Carrasquel

Acerca del Charlero elogiar quiero
el trabajo que realiza junto a sus congéneres 
para ganase el sustento
Carmelo, es el más notable de todos ellos
Es aquel que primero da los...“Buenos días”
Y repite duro a los que no oyeron... "Buenos días"

Él sonríe, es imagen y semejanza 
de un mago para la escena
yo admiro mucho su labor y su canto 

Se abre paso  por el callejón del medio
entre una hilera de pasajeros parados y sentados 

Llevando y repartiendo su mercancía, 
entrega chupetas Bum-Bum y bolígrafos Paper Mate  

Con fluida voz de tenor
 
anticipa un discurso
finalmente  recoge la venta y lo que queda frío
.
El siguiente es parecido a una Botica,
mostrando un anuncio
ofrece hierbas medicinales y jarabes
contra las lombrices

Frente a mi pasa un señor de flux y corbata
en la mano abierto  el  Nuevo Testamento.
Recita Proverbios y Salmos 
"Dios lo bendiga a todos"
!Amen!, se oye un murmullo.

S
ube 
un señor de cuerpo enjuto,
da saltos de muletas 
Con una mano se sostiene del pasamano 
estira un sombrero para recoger algunas monedas.

Trepa uno disfrazado de mamarracho,
Toca la armónica y guitarra en la espalda
dice ser nativo de Apartaderos
Cumbia tras cumbia golpeando un pandero.

El próximo en subir es una bella dama
con una sucesión de frases de comunicadora social
Carga una hilera de arepitas fritas como flores de cayena
en una bandeja cubiertas con un pañuelo

La verdad, el viaje  fue placentero
desde principio hasta el final, 
desde la Villa hasta San Juan.

!Gracias señores pasajeros que tengan un feliz viaje!
Se despide Carmelo desde
 la puerta trasera 

Sin avisar, salta al pavimento
Se deja caer como una piedra 
una cuadra antes de llegar al Terminal.

A todas estas la historia se repite 
Un hombre con sensibilidad poética
ofreciendo en el andén 
conservas de coco de La Villa.

                                             San Juan de los Morros, 03/ 2016

martes, 26 de agosto de 2025

UN RECORRIDO POR LA MEMORIA LAS FIESTAS PATRONALES DEL PASADO

  

Una de las bellas reinas de las Fiestas Patronales,  en edad primaveral,  sin identificar, restaurada por Félix Humberto Herrera


                                                 Por Oscar Carrasquel


Las plazas, la Iglesia, las esquinas y los cerros de nuestra querida Villa nos traen muchos recuerdos. En las décadas del 40-50 Villa de Cura encabezaba la lista de las mejores fiestas patronales que se realizaban en  el Estado Aragua, superadas por las Ferias y Fiestas de San José en Maracay. En ese tiempo llegaban  a nuestro pueblo un caudal de gente de todas partes.

Visitaba la población en fiestas el famoso  "Circo Razzore" que instalaba sus carpas con gradas, con animales salvajes amaestrados en nuestra pintoresca "sabana" , cuya atracción principal era el célebre Blacamán, el mejor Faquir y domador del mundo. También un espectáculo llamado "el motociclista de la muerte" que daba vueltas en un anillo  de planchas.

Lo cierto es que en festividades patronales llegaba de todo a esta especie de feria popular, tales como carruseles, rueda giratoria, bazares, carritos chocones, ilusionistas,  ruleteros, juegos de batea blanco y negro. Nos visitaron comerciantes, ganaderos, y hombres de la eterna bohemia caraqueña.

Hubo como una costumbre del Concejo Municipal del Distrito Zamora de designar la Junta de las fiestas patronales con meses de antelación, y en los primeros días de agosto ya la gente estaba preparada para recibir el programa general  de las fiestas.  el cual lo imprimía don Inocencio Adames Barrios en la Tipografía Miranda. 

El programa del tamaño de una hoja de periódico era repartido en medio de una caravana de automóviles y bicicletas  acompañados de un grupo de músicos del pueblo, bajo la batuta del profesor Germán Cordero Padrón, en la platabanda del camión de don Ramón Mendía, con lanzamiento  de cohetes y fuegos artificiales.

En esa época se elaboraban  dos programas en uno, el religioso católico, y el de la fiesta popular. La imagen de San Luis Rey de Francia era retirada de su nicho y en la noche se sacaba en procesión.  Las viejas campanas de la torre de la Iglesia Matriz repicaban llamando a la misa de  "3 padres" en horas de la mañana del 25 de agosto.  El señor Obispo daba el sermón desde un púlpito que entonces estaba en las primeras filas..

La  programación contempla encuentros de béisbol en el estadio de La Aduana, con encuentros entre el Ayacucho Star de la Villa versus El Concordia de La Victoria, tambien Universidad  Central de Venezuela, Cartografía Nacional, Vigilantes, y otros  

Pongo la mirada retrospectiva en los rumbosos bailes en La Alameda, para aliviar el estrés, y una hilera de quioscos con techo de lona ubicados en la calle Comercio por la acera de Régulo y Testamar. Allí estaba el  restaurant de don Arístides González, con sus recetas culinarias típicas de la época. En el bar y patio de bolas "El Samán" se podía adquirir la exquisita parrilla de carne de don José Gómez.

La Junta decreta 3 tardes de toros coleados escenificadas en la Calle Sucre y en  la "Jaime Bosch", cerraban con viguetas las bocacalles, y la gente que está en medio de la calle se trepaba de las ventanas cuando se salía el toro. Las bellas damas premian  con lazos multicolores las coleadas  efectivas. A los toros acudía  el Presidente del Estado, y el Presidente del Concejo Municipal, ocupaban puesto en el templete de la Reina, allí había un conjunto musical de la localidad moliendo pasodobles y música cañonera.

Había Boulevard en un terreno diagonal a la plaza Bolivar, en lo que hoy es la parada del Bucaro. En este lugar se celebró en una oportunidad una exposición industrial y empresarial y de manualidades de un grupo de emprendedoras villacuranas. 

Desfile presidido por la Reina de las fiestas y su corte de señoritas , escoltada por jinetes y lindas amazonas. Juan Colmenares y Mauricio Kudari, eran los  principales animadores de este segmento.  

Una multitud de gente del centro y el llano llegaba a Villa de Cura, entrando a comprar a los establecimientos,  talabarteras, alpargaterías, solicitando  liquilique hechos por nuestros sastres... "La Casa de Cuadros" ofrecía trajes de casimir inglés, perfumes importados, zapatos Walkover y las mejores marcas en sombreros  Panizza, Cabaliero y Borsalino. 

Se disponía para atender el flujo de turistas  del famoso Hotel Continental,  Hotel Mario y Hotel Valles de Aragua, sin olvidar la icónica pensión de Juanita Echegaray, apodada "las tres lunares".

En medio de la Calle Real estaba el legendario cine "El Corralón", aquí se celebraban arte escénico combinado con canto y poesía por el Centro Cultural "Antonio Saavedra", dirigían la cultura entonces la señorita Sofía Rodriguez y el poeta y locutor Vinicio Jaén.

En la antigua casona de don Dionisio Infante y doña Carlina González de Infante, con sus grandes patios de flores de trinitaria repleta de coleadores que llevaban sus monturas,  entraban y salían los caballos ensillados por el “portón de campo", por la calle Urdaneta.

En la siempre popular calle Guárico, que era de granzón la gallera del carupanero don Pío Zapata, donde se realizaban desafíos de gallos de feria; venían cuerdas y galleros de todas partes. Igual en la gallera "El Gallo Giro" en Los Colorados, vía Carrizalito. Villa de Cura contaba con su Plaza de Toros o coso taurino levantada en la calle Guárico, en la esquina "El Taparito".

Ubicado en el propio centro de la urbe el flamante Bar Savery, la primera tasca al estilo europeo, podía parangonarse con las mejores de la capital. Y posteriormente  los botiquines  "La Garita" de don Carlos Almenar y "El Chorrito" de don  don Rafael Gómez, donde compartían tragos los coleadores. 

Mi amigo Edgar Macero y el bardo Teobaldo Parra contaban en la Peña,  sobre el bar-cabaret "La Cita", de nocturnal gala con un foco rojo a la entrada, ubicado en los aires de "Aragüita"; en tiempo de fiestas patronales no cerraba nunca, muy visitado por gente importante que acudían a sus instalaciones a saciar sus emociones amorosas. 

Las dulceras y dulceros de Turmero y Ocumare de la Costa, hacían su agosto en las fiestas patronales, el fotógrafo con una cámara de cajón, por dos bolívares retrataba a las lindas muchachas bajo la fronda de los árboles de la plaza, y los vendedores de estampas milagrosas, se agrupaban alrededor de la Iglesia y la Gruta.

La noche del día 25 el baile de gala en el Club Social de la calle Miranda, fueron contratadas las mejores orquesta como Billos Caracas Boys y Los Melódicos. La Junta siempre favorecía a la orquesta local la "Siboney" .. . Muchos parroquianos se trasnochaban, cogían puesto con antelación en la reja por la calle Miranda, esplayando los ojos para adentro. 

En ese tiempo no había choros Todo se le achacaban a "cabeza e guaracha". En realidad lo que espantaba era la aparición de un espectro  llamado "Encamisonado", que sale en algunos solares.

Invitado especial a los  salones del Club Social en 1948 fue el maestro don Rómulo Gallegos, quien a decir de la crónica el candidato bailó pomposamente el "Alma Llanera", letra de Rafael Bolivar Coronado, con la soberana de las fiestas, señorita Teresita Díaz Dorta; según testimonio del escritor villacurano Omar Gutierrez Hurtado..

El programa de las fiestas patronales contempla ternera para los cinco barrios, donada por el comerciante de ganado don Ramón Hernández, Dionisio Infante y otros  ganaderos. La música popular de nuestras raíces, fue  siempre el joropo aragüeño. Recordamos los  bailes de joropo en "La Alameda", en la voz de Quintín Duarte, Silvino Díaz, y Rafaelito Sarramera, además de  otros cantores, acompañados por el arpa del maestro Salvador Rodríguez y don Saturno Linero.

Ramoncito Trujillo desde el altozano de la Iglesia Matriz, en horas de la noche, lanzaba unos globos al espacio, la gran bola de papel llevaba un mechón encendido en el centro, .presenciado el acto por niños y adultos en la plaza Miranda.

Nos remontamos a aquella época cuando el personaje popular "sordo" Víctor Criollo,  con un pianito de manilla amarrado a la cintura, amenizó los bailes en los salones de los botiquines en "La Alameda".

El célebre PIRULÍ con su ruleta repartiendo premios en caramelos. y don Ramón El Lotero con su ruleta de animalitos y la batea  "blanco y negro" de don Angel Molina.

Entre 9 y 11 de la mañana competencia  en bicicleta de paseo, recorriendo las calles Bolivar y Miranda , con llegada marcada  en la Plaza Bolívar, frente al viejo hospital doctor José Rangel. Aparte de celebraban las carreras en sacos y otras actividades infantiles. 

Aparte de las distracciones populares, se observaba la compra-venta de ganado en pie en la antigua "Romana",  también era un espectáculo el remate de rebaños de ganado reproductores de alta y mediana genética en la llamada "Subasta La Rural", con asistencia de médicos veterinarios en el sector El Samán, salida hacia San Juan de los Morros. Había venta de carne asada en vara y música llanera. Y la infaltable bien fría. 

Todo esto nunca se olvida mientras se tenga vida, lo acontecido lo sabe toda una generación, he sido diáfano lidiando con la memoria refrescando unas cuantas décadas atrás,  la historia pequeña de nuestra ciudad también es larga. 

Hace pocas horas una persona de buena voluntad  se acercó por la reja y me dijo "MIRA CHICO, HACE FALTA  UN REENCUENTRO DE LOS VILLACURANOS".

 Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, Tricentenaria


domingo, 24 de agosto de 2025

MI HOMENAJE A SAN LUIS REY

 

                

Composición fotográfica realizada por Félix Humberto Herrera



MI HOMENAJE A SAN LUIS REY


        Oscar Carrasquel

 

Unos versos le quiero escribir

a un santo de mariana devoción

que se oiga en el horizonte infinito

hoy lunes 25 de agosto 2025


De Villa de Cura tiene el honor

de ser su Santo Patrón

En su templo lo adoran

con pasión y sermón del predicador


Es rector del pueblo de la Villa

No puedo olvidar sus desdenes

su historia toca lo humano y divino


Ahora me toca dedicarle mi canto de trovador

qué bueno llevarlo en el corazón


Codo a codo los fieles lo bajan de su trono

hoy que está cumpliendo años

Y desde el portón de la Iglesia   

con la fuerza de la brisa viajera

marcharemos a su lado cuando llegue el sol


Una orquesta entonará su réquiem

unidos siempre en oración 

Y yo viajaré con rumbo a la plaza

a la gran fiesta de la procesión.

 

 

miércoles, 20 de agosto de 2025

LA CHICHA DE ANTAÑO DE DON GREGORIO GARCÍA

 




Gregorio García.  Foto 1 y 2  de Félix García “El Chino” (su hijo) restauradas por Félix Humberto Herrera

Por Oscar Carrasquel

¿Quién de los que eran niños, adolescentes, y mayores de edad a mediados  del siglo xx no conoció en Villa de Cura a don Gregorio García y su famosa chicha?. Fue uno de esos personajes que dejaron huellas en la memoria colectiva. La famosa chicha preferida de liceistas, maestras y monitores deportivos. Era inevitable pasar por frente a la Iglesia y no tomarse un vaso de esa fresca chicha..
 
Llegó procedente de tierra larense a deleitar a varias generaciones de villacuranos, dueño de la formula perfecta para preparar una chicha criolla con una característica y sabor muy especial. Con dicha chicha  soñábamos  los muchachos de la época. Una ración en un vaso Dixie por medio (0.25). Refrescaba, energizaba y daba valor todo un día al espíritu.  Había gente que le compraba al mayor llevando. el envase. Me contaron que la señora Carmen Rodríguez, una compañía sincera de su vida, una excelente cocinera le colaboraba en la preparación de la mezcla.

Gregorio García, el más notable de los chicheros en Villa de Cura salía a tomar aire bien temprano   pedaleando un triciclo con una parrilla en la parte delantera. En el lado derecho del cajón una campana como un despertador que la hacía sonar dándole unos golpecitos con la palma de la mano... Arriba llevaba  dos latas de aquellas donde venía la popular manteca "Los Tres Cochinitos" y una cántara de aluminio con el producto.
 
Se estacionaba a la salida del colegio Arístides Rojas, después cogía la ruta de la plaza Miranda, mejor si hubiera fiestas en el pueblo; sin embargo, su parada exclusiva era frente a la Iglesia Matriz. 
Al cajón de madera le mandó a pintar con "6 JAS" un letrero donde se leía: “CHICHA HELADA SIEMPRE IGUAL”;. La espesa bebida de fabricación casera la batía  y servía con un pesado cucharón de aluminio, con hielo bien picado,pura chicha sin canela ni añadurías..
 
La del cruce a la izquierda es la  avenida  Bolivar, allí ocupaba puesto debajo del ramaje de un  Merecure la competencia. Allí se veía de cerca con  el triciclo del también "chichero" don Tomás García. Eso provocaba encontronazos verbales cotidianos. Gregorio era muy delicado se enojaba con facilidad.

Es bueno recordar que don Gregorio  García era oriundo de la bella población de Duaca, capital del municipio Crespo Estado Lara. Se trasladó en los años cuarenta a la población  de Villa de Cura y jamás regresó a su lugar de origen. En esa época circulaban pocos automóviles, no había  buhoneros en la calle Real,  era una hazaña encontrar una motocicleta rondando por una calle.
 
La Villa contaba con su emblemática y hermosa Sabana donde se practicaba béisbol. Allá llegaba la chicha de don Gregorio. En este terruño aragüeño formó y levantó a dos familias, toda su vida fue trabajar honradamente como un  buey.

Gregorio García, fue un hombre lleno de coraje,  disfrutaba con sus amigos, una cátedra de fino humor, conversador, refranero, mamador de gallo, aficionado a la pesca deportiva los domingos. En aquel tiempo era fácil toparse con él en la vieja gallera de don Pío Zapata , pero era la esencia  de una persona de carácter fuerte. Lo más importante es que fue un hombre carismático,  se granjeó el cariño y afecto de muchas familias prominentes.

Hay cosas que no se olvidan fácilmente, aunque sean banales, seríamos felices si hoy pudiésemos volver a saborear una deliciosa chicha de antes.  Se daba por pasar a la hora cuando las almas estaban almorzando, o disfrutando de un programa musical " el Show de las 12",  por el canal Radio Caracas TV con Víctor Saume.. Las amas de casa dejaban los que estaban haciendo y salían a esperar al "chichero" con tarros en la mano. El "chichero" rompía el silencio de mediodía con el siguiente pregón: 

                         ¡Chicha Helada…Chicherooo!  Chicha helada.

El pobre andaba calzado de zapatos negros bien pulidos tipo mocasín, con una bata blanca corta con tachón atrás y grandes bolsillos. Jamás utilizaba gorro cristina para taparse el cabello, usaba siempre  un  sombrero de fieltro marca Borsalino , lo que él nos decía muy ufano  que fue comprado en "La Casa de Cuadros".

En torno al personaje surgieron en aquellos días muchas  peripecias y anécdotas. Una de las cosas que  mas le disgustaba a este señor es que lo llamaran “chichero". Había que decirle simplemente Gregorio. Y es que don  Gregorio  gozaba defendiendo la dignidad de  trabajo...Prevenido, cuidadoso del  producto que expendía, nunca salía sin una pulida vera encabuyada en el cajón, por si alguien llegaba  con chanza  espantando a las damas. A su pana "Meneco" en lo que se asomaba lo hacía correr.

Gregorio García enfermó, se nos fue yendo lentamente. Solo la muerte pudo interrumpir su alegre  paseo por la vida.  El 13 de enero de 2001, a la la edad de 86 años, dejó de latir el corazón de aquel larense de ojos pardos y achinados en una casa rural situada en el callejón 3 del barrio El Rincón, al norte de la ciudad; entre un montón de refranes escritos en las paredes; tenía inclinación por coleccionar mariposas disecadas, y en el patio  una cantidad de pájaros de todas clases en cautiverio que silenciaron su trinar.
 
Cuando yo intenté saber los lugares donde vivió, me encuentro que fue vecino de nuestro alero en la "Cuadra Larga" (calle Urdaneta norte).  Su osamenta descansa en el viejo cementerio municipal de la calle Comercio de  Villa de Cura. Que en paz descanse.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís Tricentenaria


                                   






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domingo, 17 de agosto de 2025

BELKYS DESCANSA EN PAZ

 



BELKYS DESCANSA EN PAZ


Oscar Carrasquel


Que rápido, ¡Qué dolor!

Hoy nos dijo ¡ADIOS! la negrita

La novia de la parranda

La que caminaba por los rincones de su pueblo

La muchacha de grata sonrisa

La sembradora de historias

Hoy la tierra generosa villacurana

la cobijará en sus brazos

Con su partida se fue la canción criolla

En su voz se supo apreciar su valor

Se marchó al encuentro con Dios

Dejó en las almas recuerdos inolvidables

Dejando solitaria sus querencias

El conjunto de músicos alrededor de su creador

Las canciones, un viejo aguinaldo, quedaron mudas

“La Parranda” sigue en pie pero con un “piazo” menos

Cuando falta la esposa o el marido

Es como si faltara el “Bajo” en una orquesta

Hoy podrá escribir Alcides, un poema sin ruido

Con los versos más tristes .

No dejes lineas pendientes. Desahógate

Ella se fue pero te dejó su sonrisa

 

sábado, 16 de agosto de 2025

ÁNGEL TORRES PEREGRINO DE LA FE CRISTIANA CATÓLICA

 

               Angel Torres en su paso por el Estado Yaracuy Embalse de Cumaripa

                      CAMINADO CUMPLE UN VILLACURANO SU VISITA A LA DIVIMA PASTORA

                  Por Oscar Carrasquel

 

La Villa de San Luís es un pueblo religioso, hospitalario y maravilloso para vivir,  lleno de fe y devoción católica y de gente buena y trabajadora. Dentro de estos avatares  uno alcanza a conocer personajes de temas históricos, andando por la calle, parado en una esquina o en cualquier vuelta de camino, se trata de un caminante peregrino de devoción  católica.

Ángel Serapio Torres Osorio es su nombre completo, nacido  en Villa de Cura el 14 de noviembre de 1953, hijo de don Genaro Torres y de doña Juana Osorio de Torres; actualmente se desenvuelve como chófer de gandolas de una empresa productora y distribuidora de refrescos de Villa de Cura. Buscando un lugar tranquilo y seguro para vivir la familia establecieron su domicilio en el hermoso caserío “El Rincón”, al norte de la ciudad, desde hace bastante tiempo..

Se puede llegar a pensar que una promesa  tiene sus misterios, según la Biblia es un compromiso solemne  que se adquiere ante a Dios  y la Madre María,  en agradecimiento por un auxilio recibido. Agradecerle por habernos devuelto a la vida.

En días recientes hablamos con el señor Ángel Torres, quien cumple cada año con dos Promesas de dimensiones distintas, ambas de agradecimiento al cielo por haber sido sanado de una grave enfermedad y riesgo de su vida.  

Las citadas promesas consisten en realizar por el resto de su vida una larga caminata en el mes de enero hasta llegar al Santuario de la  Virgen de la Divina Pastora  en Barquisimeto. Y luego va a pagar otra correspondiente al Estado Tachara, en el mes de agosto.  

Ángel Torres ya lleva 9 años  pagando una promesa a la venerada imagen del Santo Cristo de La Grita, el 4 de agosto de cada año, con una caminata de 14 horas cubriendo una distancia de  85 Kms, desde la población de Michelena hasta La Grita en el estado Táchira de la región Andina, allí se reúne con una multitud de peregrinos de todas partes de Venezuela. Como dicen los entendidos, se trata de una escultura perfecta del Santo esculpida hace más de 400 años.  

Ángel Torres, como queda dicho  en enero emprende una caminata desde Villa de Cura con  rumbo a Barquisimeto, en varias escalas por las carreteras troncales y autopistas, atravesando pueblos y ciudades de los senderos de Aragua, Carabobo, Yaracuy  y Lara. En cada desplazamiento recupera fuerzas  para después cubrir otro tramo el siguiente día.  

El caminante sale de su pueblo natal Villa de Cura después de entregarse en oración. La primera  noche la pasa en San Joaquin durmiendo en la casa de un pariente. El día siguiente desde San Joaquin a Valencia. La siguiente noche duerme en Bejuma; de esta estancia pasa a Nirgua; la siguiente parada en Chivacoa. De ahí apresura la marcha para Barquisimeto donde arriba el 13 de enero, una ciudad bella y limpia desde el punto de vista ambiental. Esta travesía la  hace solo sin compañía, pero algunas veces en Yaracuy se le agregan otros caminantes grupales.

Partiendo del Obelisco de Barquisimeto,  monumento de la Virgen  María, reinicia una  caminata de 10 Kms hasta llegar a la comunidad de Santa Rosa donde está el centro de veneración.. El 14 de enero después de asistir a la Eucaristía en la Catedral Monumental, acompaña a la Procesión, la cual recorre varias avenidas de Barquisimeto cubriendo un trayecto de 7.5 kms.  

Cómo dejar de agradecer las atenciones, a los que le brindan hospedaje y suministro de alimentos por algunos familiares cercanos, y de gente conocida y por conocer que le abren las puertas, de personas cristianas conduciendo automotores en la carretera que  le colaboran con frutas y bebidas energizantes para el cansancio,  tras luchar tanto por subidas, bajadas y pasar puentes. Una verdadera odisea, significa  alegría para todos que en solidaridad lo siguen a través de las redes sociales. Deseoso de revivir y refrescar esa sonrisa de alegría el regreso a su patria chica. un extraordinario  pueblo el más bonito del mundo.

Ha sido Ángel Torres, quizá el primer villacurano caminare en llamar el interés de la crónica periodística centro occidental. Un total de 380 kilómetros andando a pie gracias a la Divina Pastora. Creo que es el primer villacurano  en alcanzar esa hermosa promesa. Ya lleva cuatro años haciendo ese recorrido.

La señalada caminata, no solo es una prueba de resistencia, aguantando temperaturas, bajo el sol o la lluvia, sino fundamentalmente una demostración divina de Dios. Ángel es un hombre serio de coraje con muchos méritos, religiosamente responsable en su función de trabajo, al mismo tiempo que se mantiene constante entrenando y participando en caminatas; lo vemos en forma disciplinada como siempre moviendo su humanidad practicando un domingo cuando el sol luce su esplendor, con la libertad de hacerlo por todos los rumbos y senderos.

Dos caminantes senderistas Ángel Torres a su lado el doctor Nucho Fantasía Pagliotta.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

viernes, 15 de agosto de 2025

RAFAEL SARRAMERA SEMBRÓ UN PRECEDENTE EN EL JOROPO CENTRAL

 

      
Foto archivo O C, restaurada por Félix Humberto Herrera

                                                   Por Oscar Carrasquel

Rafael Sarramera Ybarra, mejor conocido como Rafaelito Sarramera nació en un caserío aledaño a la hacienda "La Violeta", en los rumbos de Santa Rosa del  Sur el 24 de octubre de 1917, hijo  de don Guillermo Sarramera, campesino cantador de joropo improvisador y doña Margarita Ybarra. Los hombres campesinos llegan a ser entre los mejores improvisadores . Su día a día estaba lleno de joropo de la región aragüeña. 

La Villa,  aparte de ser puerta del llano, ha sido considerada como una tierra paridora de esta tradición folclórica y cultural. Le dedico esta nota a Rafael Sarramera con el orgullo de ser de la misma tierra.  Rafael siguió adelante como un  destacado cantador de nuestro joropo, quien llevó la  poesía en las alforjas; departía tragos con músico y bailadores.

A Villa de Cura llega hacia 1945, proveniente de la sierra, formó familia con doña Anastasia Carrizalez. Los descendientes de esta unión son siete,  Salvador Carrizalez, que nació en Santa Rosa; el resto que le siguen nacieron en Villa de Cura: María, Haldee, Rafael, Benjamín, Hortensia y Liliana Carrizalez. Fijó residencia para el resto de su vida en la calle Libertad, cerca de la falda del cerro "El Vigía"  en  el barrio "Las Tablitas" . De las primeras familias fundadoras de esta popular barriada villacurana.  

A mediados del siglo pasado,  no se usaban aparatos electrónicos, la voz ronca volaba con el viento, la música llegaba con brevedad a los  bailadores en la sala. 

Hay que enseñarle a los jóvenes, que en aquellos días era legal que el dueño del baile pusiera  los llamados "bailes de escote", pagando te daba derecho a sacar pareja, sin que ésta se pudiera negar. El producto era para sufragar el costo del sancocho de gallina a degustar de madrugada..  

Rafael Sarramera, ligero en el verso formó parte de un lista de cantadores que despuntaron por estas tierras a mediados del siglo pasado, animando programaciones cultures, respaldado  por el arpa del maestro Evaristo Saldeño. Quiero recordar que las celebraciones después de las "cayapas"  (labores del campo en el campo) los bailes se prolongaban hasta por tres días con sus noches. 

Rafaelito Sarramera nació y  creció entre una dinastía de joroperos. Una de las anécdotas que contaba la madre cuando era un niño, apenas oía afinar un arpa se acercaba improvisando versos, “pilonando” dos  mazorcas de maíz simulando las maracas.  Aquello poco a poco lo fue convirtiendo en cantador de Golpe, Pasaje, Yaguazo y Marisela. 

Rafaelito, era un hombre de contextura delgada,  alto, siempre formal, acudía a los bailes infundado en un liquiliqui blanco, le gustaba  despojarse del infaltable sombrero cuando iba al pie del arpa.  En esa época se realizaban muchas fiestas de joropo de fin de semana, tanto en  "Las Tablitas,  en "La Represa" ; "Los Colorados" y en la Parroquia Las Mercedes, y muchas veces  en la zona alta, en las “filas”  de "Virgen Pura" y "Platillón", la tierra de mi amigo Miguel Alayón.

Uno de sus hijos varones me relató, que a Sarramera lo buscaban todos los años para una celebración del cumpleaños en la casa de don Tomás María Hernández, honorable padre de familia comerciante de la localidad. 

Le acompañaron en toda su carrera de cantador, una infinidad de arpistas, entre los que ae cuenta el maestro Saturno Linero, Salvador Rodríguez, Alfredo Sánchez,  Víctor Ybarra, Evaristo Saldeño, Jesús Oliveros, José Cordero, José Félix Nieves,  entre otros. 

Con frecuencia participaba en giras por otras regiones del país. Algunos testimonios orales de gente que lo conocieron, coinciden en afirmar que tenía voz clara y fuerte. Se sentía orgulloso de su gentilicio.  Le compuso a la tierra amada, a sus mujeres, su flora y sus paisajes. 

El poeta J. M. Morgado con su rima le inventó unas coplas, las cual tituló “El Campesino Rafal”. Me vienen a la mente algunos  versos  que siempre recitaba nuestro bardo. 

"Se fue a su siembra remota el campesino Rafal/ llevando dentro del morral su arepa con caraotas....".

Que llamaron mucho la atención y Rafaelito tiempo después se encargó de ponerle música  de "golpe" . La  cantaba como algo especial en la Peña y en los bailes populares..

También recuerdo que en el patio de la casa  del arpisto Evaristo Saldeño en la calle Dr Manzo al sur, en el barrio La Represa, allí se vivía música de joropo casi todas las tardes, se llenaba de joroperos. A los ensayos se unían alguna gente del barrio y se prendía la parranda. Su canto resonó por los micrófonos en las radio emisoras de la región, con una sucesión de actuaciones en diversos programas radiales, fue presentado en Radio Maracay, Radio Aragua. Radio Girardot, Radiodifusora La Villa y en ferias y fiestas de pueblos… José Manuel Valera, poeta y animador, que está al tanto de todos estas historias, lo presentó en bailes populares 

Recibió una tremenda sorpresa, el año 1968 fue invitado para cantar en la fiesta de  15 años de Raquelita Castaño, en El Paraíso, Caracas; con la presencia del animador y productor de radio y televisión Renny Ottolina. En esa oportunidad fueron en grupo los mejores bailadores de joropo, encabezado por Juan José Vargas Castillo; José Alejandro Rodríguez; Rosa Villamizar, Vitalia López y Carmen González. En el grupo iba un joven bailador  de "Las Tablitas" de nombre Gregorio López, conocido con el seudónimo de “Chanquilón”.  Que a decir de Juan José Vargas " le sonaba duro la chancleta".

El arte musical de Rafael Sarramera aún no ha sido valorado como es de ley. El día 21 de enero de 1981, a la edad de 64 años, hace más de cuatro décadas, se apagó la vida de este formidable cantautor, exponente del joropo aragüeño que identifica a nuestra región. Se le dio sepultura a sus restos en el viejo cementerio municipal de esta ciudad. Que en paz descanse.

                           Foto archivo O C, restaurada por Félix Humberto Herrera


Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria

jueves, 14 de agosto de 2025

UNA NUEVA JORNADA POÉTICA DE JOSÉ ARGENIS DÍAZ

 


UNA NUEVA JORNADA POÉTICA DE JOSÉ ARGENIS DÍAZ


                                                  Por Oscar Carrasquel

 

A la calladita tan sencillo y eterno lleno de orgullo y satisfacción  nuestro poeta y amigo José Argenis Díaz ha sido nombrado dentro del digno movimiento cultural del Estado Aragua. Se unieron diez voces de la poesía para formar parte del nacimiento de una antología bilingüe, que se resume con poemas en Español y Francés,  del Fondo Editorial de los amigos de La Ruta de la Poesía La Victoria, un movimiento de veloces pasos dentro y fuera de nuestra frontera, que preside el poeta William Alberto Hernández, en esta oportunidad en alianza estratégica con Ediciones Luminosas de Camerún.

Los poetas pertenecientes a este movimiento son Raúl García Palma  (Barinas); Natalia Lara (Bolívar); Ana Cristina Chávez (Zulia); Gisela Dominguez Daly (Caracas) y José Argenis Díaz (Aragua),  el libro cuenta con el prologo de Mguel Mora Alviárez.

La citada edición especial ya  está disponible para la venta a precios exequibles, si algún interés produce en nuestros lectores  pueden comunicarse a través del teléfono de contacto 04122707854.

Ahora nos toca decir, además de la importancia sobre esta obra de valor literario, que nos causó un arranque de profunda satisfacción porque es una buena oportunidad para brindarle apoyo a nuestro poeta José Argenis Díaz, amante de las letras, miembro fundador y director de Villa Literaria Zamora; asesor cultural del Circuito de Autores y Compositores de Zamora CAUZA PC; miembro de Sacven y miembro activo de las actividades desarrolladas por "La Ruta de la Poesía La Victoria" en representación  de la cultura del Municipio Zamora. !Felicitaciones Maestro !

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, 14 de agosto 2025

martes, 12 de agosto de 2025

LA “LOCA AMPARO" Y SUS FRAGILIDADES


 


 
Dibujo por el poeta y artista plástico Fernando Olivo.- Coloreado por Félix Humberto Herrera 


                                                  Por Oscar Carrasquel


Esta es la verdadera historia de LA LOCA AMPARO, no me la contaron,  la viví moviendo los pasos por ese camino de mis años mozos. Se trata de una señora que deambuló las calles de Villa de Cura  a mediados del siglo xx.... La cruz que llevaba a cuestas la pobre Amparo era una cruz bastante pesada,   de   profundo dolor humano, sobre un hecho que marcó su vida de mujer madre.

Desde cuando yo era un muchacho, tuve conocimiento en Villa de Cura de la llamada "Loca Amparo".  Mucho se ha oído hablar de ella, por eso la traigo a la memoria. Cuando yo la vi por primera vez era una mujer flacucha, de regular estatura, andrajosa, ya entrada en años.

Cada día se veía deambular por la calle Blanca (hoy Miranda), con su andar lento, con la risa que acostumbraba, sollozando por la acera, conversando con las paredes, como dibujando un mapa que solo existía en la amargura que estaba sufriendo.

De Amparo, nadie supo cómo llegó a la Villa, tal vez oriunda de un lugar lejano, quizá de la mano de algún transeúnte que la abandonó, o de una estrella caída del cielo. Hay quien dice que era oriunda de San Juan de los Morros. Uno de estos días se me acercó alguien y me dijo que era nativa de Villa de Cura, vivía por los rumbos de la calle El Ganado. Creyó ella que, refugiarse en cualquier rincón de la urbe la haría feliz.

Amparo era una persona disminuida de la razón, trastornada de la mente, sufría de manifestaciones delirantes, perro jamás  ejercía violencia contra las personas. De su mente enfermiza brotaban frases disparatadas pero sin vociferar groserías. Le encantaba ver a los niños cuando jugaban al regresar del colegio. Aunque los infantes por su aspecto famélico le huían, por grima, por miedo, o las dos cosas juntas. Le seguía los pasos todo el tiempo  un perrito  como una mascota oliéndole los fustanes.  

Amparo era una mujer de vestir andrajoso, sin embargo siempre andaba cubierta, vestida completa, bien protegido su cuerpo, jamás buscó coger carretera o refugiarse en parajes solitarios.

Aquellos que nosotros llamamos "loco" son personajes folclóricos  cuyos pasos se pierden en la vida de los pueblos, con su andar lastimero, sin que nadie se apiade de ellos, derrotados; pero en resumidas cuentas son constructores  de la historias pequeña de los pueblos. 

Amparo, era una persona inofensiva que no daba muestras de locuras severa...La conducta es de una persona que queda trastornada por creer en el amor, un profesional muy inteligente decía: "Enamorada del amor... el amor ya es una locura".  

Se quedaba mirando a las madres en la calle que llevaban un niño paseando en un coche, o en el regazo, y dibujaba una sonrisa triste de larga penumbra, los domingos envolvía su cabeza en un pañolón blanco que se colocaba en forma de velo, semejante a las señoras que pasaban para la misa.

De los días cuando era joven y buena moza, le quedó un par de aretes cobrizos que le colgaban del pabellón de las orejas. Siempre vestía un largo camisón de crehuela unicolor (rosado o negro) que le llegaba hasta los tobillos, mugriento, con hedor a tierra mojada.. Las hebras de cabello le caían al lado izquierdo de la frente.

Las señoras en las casas donde llegaba  le regalaban rosas de los jardines que ella colocaba sobre su pelo, disfrutando de su color y perfume. El destino la convirtió en  una mujer desamparada como un ave errante, pero lo cierto es que no aguantaba lluvia, ni sol, ni soportaba las tardes visitadas por ventoleras.

Amparo, mostraba una extraña fantasía. Sobre el lado izquierdo sostenía una muñeca de trapo, envuelto en una cobija que abrigaba y arrullaba como si fuera su hijo, y hasta le tarareaba canciones de cuna.

Se refugiaba detrás del ante-portón de los caserones de zaguán de la gente acomodada, casas con doble portón. Frecuentaba en tres cuadras el zaguán de casas de familias donde encontraba protección. Los dueños de las casas viejas se fueron de viaje pero quedan los recuerdos, las jefas de familia que le daban hospedaje en el zaguán de sus casas: Los Álvarez Rodriguez, las Matos, la casa de la maestra Caridad Villasana, Las Tejadas, familia Carvallo,  las Matute, la familia Roldan, y muchas otras. Se lavaba la cara en la mañana y entonces ganaba de nuevo la calle Miranda.

En una mano sostenía una taza de peltre y un pedazo de totuma que usaba como cuchara,. alargaba la mano y lo entregaba a través de una ventanilla  del ante-portón en las casas  donde gozaba de aprecio y consideración, el cual le era devuelto por la dueña con una ración de comida. Muchas veces le regalaban vestidos de medio uso y zapatillas de tacones altos.

Hablaba despacito sola, con un gemir lastimero como si sus palabras le salieran del alma,  de cosas que le vinieran a su mente enfermiza. De algo grave que le había ocurrido a su vida, tal vez sobre el sueño de un amor pasajero como el de los marineros y de un beso que no se repitió.

Era muy común verla con un tocón de lápiz de grafito, o un trozo de tiza rayando las paredes, dibujando figuritas y colocando mensajes indescifrables, como trazando el hilo de su vida, inventando cosas que pareciera que le alegraban el corazón.  De repente, buscaba trazar el rostro de aquel tercio que destrozó su vida.

Amparo,  fue burla de algunas personas mayores y de muchachos realengos que, seguramente ignoraban su tragedia, sus fragilidades y sufrimientos.

Se contaba en la casa infantina de quien escribe, en conversaciones de personas mayores que, la pérdida parcial de su mente se debió a un desengaño, cuyo sufrimiento fue progresando cuando le fue arrancado de sus brazos su primer y único retoño producto de su inicio conyugal, cayendo en un mutismo y un desconsuelo interminable que le hicieron perder parcialmente la razón, suficiente para que le fuera agregado el cognomento de "loca". 

Así anduvo en un ir y venir, mañanas y tardes en las décadas 50, 60, 70 por dos céntricas calles de  Villa de Cura,  (calles Miranda y  Bolívar) arrastrando su tragedia, son muchos los años pernoctando en zaguanes, reposando y durmiendo sobre pisos, hasta que el tiempo la convirtió en anciana.

Su cuerpo de tanto andar se fue volviendo enflaquecido y pesaroso,  ya casi no veía ni oía, hasta que un día de cielo lluvioso  villacurano se fue quedando dormida en los brazos de la muerte. Su último respiro ocurrió en el albergue de ancianos del Hospital Santo Domingo de las Hermanas Catequistas de Lourdes.

Hubo rezos breves de las hermanitas de la caridad. Su cuerpo fue puesto en un cajón y conducido en el hombro de Lucio "Pateturca"  hasta el cementerio de la calle Comercio. El celador del camposanto plantó sobre la pila de aquella tierra generosa un ladrillo con un solo nombre: "AMPARO"… Ella se ganó el cielo. Que  descanse en paz.


Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, Tricentenaria


 

 


domingo, 10 de agosto de 2025

DON DAMASO TOLEDO UN LLANERO BOHEMIO Y PARRANDERO

 

Don Dámaso Toledo, foto archivo Editorial Miranda. colección Ramón Alfredo Corniel, retocado por Félix Humberto Herrera



 Por Oscar Carrasquel


En una de aquellas madrugadas nos conocimos en una serenata, de alli en adelante no he cesado de recordarlo. Don Dámaso Toledo fue un reconocido trovador como para nunca olvidar..Parrandero. Todo un símbolo popular, maestro de la guitarra y juglar del pueblo, bohemio, cantó con verdadero amor y sentimiento. Le encantaba dar una serenata, divertirse a la luz de la luna y las estrellas. Una generación completa de villacuranos seguramente lo recuerdan.
De ti, amigo inolvidable, tenemos algunas cosas que contar.. Genial con una guitarra grande en las manos,  la tocaba muy bien, aunado a ello, tenía una fuerte y melodiosa voz para el canto. La vida con todos sus laberintos le brindó malos y buenos momentos.
 
Panadero laborioso desde su adolescenciaLe ponía empeño a su trabajo, se levantaba de madrugada a realizar su oficio en una panadería de portugueses donde sirvió varios años. Aprendió la técnica de elaborar el pan salado y dulce, y hacer tortas para cualquier ocasión. 
Don Dámaso era surgido de una prole del llano,  siguiéndole la huella a sus padres ancló en Villa de Cura cuando contaba 15 años,   recorría caminado  la ciudad, se conocía su perímetro urbano y las barriadas aledañas que se estiran en sus orillas.

Cualquier fin de semana era bueno para visitar cantinas, unido a la inseparable guitarra debajo del brazo. Tapaba su cabellera con un sombrero Borsalino ala ancha; su bien sacado bigote, inspirado en el cine del actor mexicano Pedro Infante.
. Uno, pasaba frente a un botiquín y oía  el son de una guitarra, y sabía que allí estaba don Dámaso Toledo, entregado a su pasión.

En su rico y amplio  repertorio había de todas esas canciones  que se anidan en el alma, un bolero ranchero, un pasillo ecuatoriano de Olimpo Cárdenas, o una ranchera de Vicente Fernández o José Alfredo Jménez,  Las canciones no solo eran  poemas, fueron como puñales que remueven viejos sentimientos, pero  también cantaba aquellas que sirven para recordar el beso del primer amor y cada quien la pudiera sentir.. 

En el letargo de la tarde de un viernes se paraba en el bar "La Garita"; lo primero en decir, en tono bajo, es que no le hablaran de trabajo..  Por favor que silenciara un momento la música de rokola. Colocaba el pie sobre una silla, la guitarra sobre la pierna derecha,  apoyada de la barbilla, se afinaba  la garganta con un trago  y de su voz  comenzaba a brotar el furor de sus melodías.. . A  todos en la sala sabía llegar con  la esencia de sus canciones.
  
El grupo le comenzaba a arrimar tragos de caña, uno tras otro, y al final de cada interpretación venían los aplausos y vítores.  En la nocturnidad villacurana, se oía su voz entre dos cuadras de la calle Jaime Bosch , donde se escuchaba el eco de su canto y el sonido de las cuerdas de su requinto, penetrando en los cuartos con el soplido de la brisa nocturnal. Estaba de moda "Rondando tu Esquina"; "Porque eres así"; "Amémonos".
 
De pronto, ya bastante paloteado se marchaba por todos los caminos que conoció. Finalmente hacía una parada en el Bar "La Astorga", en la Lisandro Hernández, con su guitarra agarrada por el diapasón con la mano derecha, para saborear el palo del "estribo";  después continuaba tranquilo para su humilde casita ubicada en el sector  "El Rincón". En esa comunidad era muy querido.

Uno de sus compañeros de farra que cogió el camino de la eternidad primero, me contó que andaba desmenuzando canciones y  dando serenatas por los caminos del firmamento. Ciertamente se nos fue don Dámaso Toledo. Que Dios lo tenga en su Santa Gloria. 
A veces, en el silencio de una madrugada, yo me  sigo preguntando: ¡DÓNDE ANDARÁ MI AMIGO DON DÁMASO TOLEDO!
 
Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, Tricentenaria


VILLA DE CURA PRESENTE EN LA CAMINATA DE SAN SEBASTIAN

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