miércoles, 20 de septiembre de 2023

DON NARCISO PÉREZ ACOSTA BASTIÓN DEL DESARROLLO COMERCIAL DE UNA ÉPOCA

 


                Don Narciso Pérez Acosta.Foto álbum familiar, retocada por Ramón Alfredo Corniel


 

                                                             Por Oscar Carrasquel

En una época que el comercio de la Villa de San Luis, a mediados del siglo xx era más boyante, con el grueso de sus tiendas y almacenes importadores y de venta al mayor que se instauraron en la ciudad, entre ese colectivo supimos de este próspero personaje nativo de Villa de Cura, que en vida se llamó don Narciso Pérez Acosta. Un hombre de honor, visionario y de gran iniciativa; conocido y reputado comerciante.

Narciso Ramón Pérez Acosta era su nombre de pila bautismal. Había nacido en Villa de Cura el 26 de agosto de 1909, primogénito hijo del bachiller Prisco Pérez Monasterio, meritorio maestro de escuela, y además desempeñó cargos públicos importantes, probo en el manejo de fondos públicos. Su madre se llamó Carmen Acosta de Pérez. A temprana edad le correspondió asumir  el mantenimiento del hogar en virtud que su padre era enemigo del régimen del general Juan Vicente Gómez y sufrió cárcel y persecución. Narciso aprendió el oficio de contabilidad. Su primer empleo fue como tenedor de libros de la firma comercial BENDAYAN & BENARROCH,  como los primeros judíos radicados en Villa de Cura. En 1930 ingresa a trabajar en el Almacén de don Andrés Bravo. Unos años más tarde con el auge de un capital le permitió adquirir la mitad de las acciones de esta compañía. En 1936 muere don Andrés Bravo, y la viuda, que era la principal heredera, le vende su participación al socio Narciso Pérez Acosta.

Don Narso, así le conocieron algunos,  en La Villa formó numerosa estirpe, junto con la familia habitó una vivienda en la calle Comercio, enfrente de la Gruta Nuestra Señora de Lourdes, vecino del doctor Manuel F. Rondón. Su fondo de comercio se conoció con el nombre de "Narciso Pérez Acosta Sucesores", la placa metálica estaba ubicada en la calle Real, frente a la barbería y casa de habitación de don Inocencio Utrera, entre calles doctor Manzo y Urdaneta.

En el año 1954 adquiere la Hacienda Montero, situada en la carretera que conduce a San Juan de los Morros; Algunos la recuerdan como una gran vaquera productora de leche y un sitio ideal. Han dicho que hoy presenta un territorio agreste improductivo. Don Humberto Arocha, el encargado de la finca, se ocupaba de la cría de ganado lechero, allí comenzó por la agricultura,  el cuido de caballos y la cría de animales domésticos. Don Narciso Pérez Acosta con el señor  Dionisio Infante, Genaro de Mayo, unidos con otros ganaderos de la zona fundaron la antigua fábrica de leche SILSA, que producía el vaso de leche escolar, por medio del cual llegaba el producto a la totalidad de las escuelas públicas. Cuya Junta Directiva va a presidir don Narciso.hasta 1972 que traspasa sus acciones, quedando en calidad de asesor. Era la Finca Montero atravesada de rumorosos riachuelos frecuentada por los mejores coleadores de la región y otras personalidades vinculadas a la actividad comercial. Visitada por la familia el caserón de la hacienda era emblema de los Pérez Zamora.

De la política no fue un dirigente activista, sin embargo, el año 1943, pleno de vida, ejerció como Presidente del Concejo Municipal del entonces Distrito Zamora, Estado Aragua, que lo integraron además, Plácido García Zamora, Javier Mena, Rogelio Tavío Tosta, Luis Rosendo Hernández Pérez y Francisco Álvarez Rodríguez, entre otros. Don Narciso fue diputado en representación del Distrito Zamora, junto a don Candelario Matos, a la Asamblea Legislativa del Estado Aragua, deliberantes comprometidos con las necesidades de su pueblo. Esto fue durante el régimen del General Isaías Medina Angarita. Luego del asesinato del doctor Aníbal Paradisi en 1945.  La política y el comercio ganadero lo vincularon en amistad con nuestro padre J. Eugenio Carrasquel, que también fue diputado de esta ciudad a la Legislatura de Aragua. Eso también es parte de esa historia.

Narciso Pérez Acosta fue un ser muy sencillo, cotidiano, lo confirman quienes lo conocieron de trato, o de oídas. Amante de la lectura. Contrae nupcias el año 1938 con la señorita María Josefina Zamora Pulido, pariente lejana de los Zamora, de dónde proviene el general Ezequiel Zamora Correa. De la unión de Narciso y María Josefina nacieron nueve hijos, Andrés Prisco, Narciso Ezequiel, Alexander Nicolás; Saúl Enrique, Humberto José, Carmen María, Aníbal Hernán, Trinidad Belén y Freddy José Pérez Zamora (apodado Pancho) nacidos todos en Villa de Cura. Fue característica de esta familia su devoción por la religión católica. Don Narciso, el patriarca, era devoto del Santísimo Sacramento y de la Virgen de Coromoto.  

Del apellido se desparraman los Pérez Zamora, Pérez Almenar, Pérez Curvelo, Pérez Santodomingo, Pérez Rodríguez, Pérez Torrealba, Pérez Aponte. Quizás otros que el autor de la nota desconoce.  Una investigación de calle sugiere que ese apellido Pérez está entroncado con la familia Parra, don Narciso Pérez y don Ramón Parra Pérez (eran primos). 

La rúbrica de Don Narciso Pérez Acosta aparece estampada entre las personalidades que le dieron impulso, a mitad del siglo pasado, a la creación del Liceo Alberto Smith de Villa de Cura. Y también para que se instalaran en la ciudad las primeras instituciones bancarias y su desarrollo. Se afirma que por sus deseos de libertad y democracia, pudo haber pasado por la Junta Patriótica el año 1958, en una sigilosa lucha que dio el traste al régimen dictatorial de Pérez Jiménez.

Don Narciso Pérez Acosta se despidió de la política, dedicándose a tiempo completo a sus negocios. Debemos recordar que fue fundador de un establecimiento comercial en San Fernando de Apure, su negocio era un centro de acopio que comerciaba, plumas, pieles, pescado seco, queso, granos, y era comisionista para la venta de vacunos. No hay duda de sus relaciones empresariales en Apure con el prestigioso comerciante Saverio Barbarito, que dirigió la firma  Hermanos Barbarito y Cia. De aquí se extendió para Caracas donde  se integra al negocio de importación de mercadería por el puerto de La Guaira. Por esos años funcionaba un grupo mayor de tiendas y almacenes importadores en Villa de Cura.

Sus actividades comerciales continúan intactas no sufren ninguna mengua, hasta que cayó en cama por un padecimiento en la vejiga, pese a todas las atenciones médicas, terminó su presencia terrenal en la ciudad de Caracas  el 6 de noviembre de 1978, a los 69 años de edad. Sus restos fueron trasladados a su terrón nativo, sepultados en el panteón familiar en el cementerio municipal, ante una multitudinaria manifestación de duelo de la sociedad villacurana, de familiares y amigos, incluyendo dirigentes de gremios empresariales, laborales y políticos, a través de expresiones de dolor y abrazos de pésame.

La lucha de don Narciso Pérez Acosta por el progreso de Villa de Cura fue dura, titánica,  se marchó satisfecho de la labor cumplida. Es una prerrogativa poder decir: realicé, convertí un ideal en obra. Preocupado siempre por la educación de sus hijos y el bienestar de su familia. Dejó un cúmulo de enseñanzas en beneficio de sus hijos, nietos, bisnietos; sobrinos; que hoy son profesionales, músicos, trabajadores que han dado su aporte al comercio, a la educación, la cultura y a la sociedad en general. Los  años pasan raudos, aprisa, Dios dispuso que algunos de sus miembros se ausentaron prematuramente  de la vida, es lo único que no podemos evitar.

El objetivo de este trabajo es quizá conocer el actuar de un personaje social y comercial de los de antes. Ha sido posible  a la interpretación de quien escribe la nota, pero en especial a las  aportaciones, no obstante  las horas difíciles, tristes y conmovedoras por la que está pasando la familia, de nuestros estimados amigos Aníbal Pérez Zamora y su hijo José Ignacio Pérez Santodomingo. 

Que en la paz del Señor descase el alma de don Narciso Pérez Acosta.

                      Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, septiembre 2023.

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viernes, 15 de septiembre de 2023

AMOR....SIEMPRE AMOR

 


Hay momentos  en que el pecho se nos llena de tristeza, ratos en que estamos tranquilos y de pronto las lágrimas  se vuelven un  ramillete que va haciendo cicatrices en el alma. Y entonces se cierran las puertas de la alegría... Hoy viernes 15 de septiembre recibimos la dolorosa noticia de la muerte de la paciente hospitalizada con más tiempo del hospital doctor José Rangel de Villa de Cura. No podemos llamarla sala de hospitalización por todo lo que sabemos, sino su casa desde que abrió los ojos al mundo, hasta hoy que ha tenido el destino final que Dios le tiene reservado en ee paraíso lleno de paz, de juguetes y de flores que ella se merece. Ya lo de ella es una historia imborrable. Tiempo final querida AMOR...SIEMPRE AMOR. Como un sencillo homenaje que nos sale del alma compartimos la nota que como un regalo del Niño Jesús te dedicamos todos los años en diciembre. QEPD.  Oscar Carrasquel

Villa de Cura
Estado Aragua

Por Oscar Carrasquel


Hace exactamente veintiocho (28) años el valle villacurano como un corazón humano la recibió con humildad estirando su generosa y hospitalaria mano. Ciertamente,  nuestro cielo todavía encapotado por nubarrones, y la placita Simón Bolívar rodeada de verde vegetación la oyó pegar su primer leco tal como una nota musical. Se expandió tronante en todas direcciones su primer lloro. Se ha dicho por los que conocen  la historia, que fue  allí donde la párvula logra por primera vez  abrir sus achinados ojitos a este mundo.
  
Tal día, a tal hora, de tal año,  llegó la recién nacida como un soplido de la brisa al servicio de pediatría del hospital Dr José Rangel vía La Romana y  desde entonces tomó su lugar en una habitación del nosocomio local como perfecta y perenne inquilina.   Su llegada a este mundo hubo de haber ocurrido en algún momento.

Cuentan que la criatura cerca de las seis de la mañana, fue dejada desguarnecida, igual que un objeto sin dueño, sobre uno de los escalones en la estatua  pedestre de El Libertador en Villa de Cura, arropada en un pañal de crehuela blanco. La encomienda la dejó el rostro de una mujer joven, modesta en su apariencia, que salió a pasos apresurados del pedestal de bronce  por una de las coordenadas de la plaza. Así lo contaron quienes la vieron.

No tardó mucho tiempo, apenas unos minutos, en pasar por el lugar un par de agentes del orden público quienes la rescataron y la llevaron en una patrulla a la sala de emergencia del Hospital Doctor José Rangel de Villa de Cura. Nunca se sabrá si llegó   de la dispersión de la ciudad o  la abandonó en el lugar una precipitada madre atormentada por la pobreza tratando de ocultar su miseria.. 

Desde ese tiempo para acá cada uno de los latidos de su corazoncito quedó encerrado entre cuatro paredes en el Hospital Doctor José Rangel, bajo el cuido y atención de médicos residentes y especialistas, además del personal de enfermeras y camareras que nunca se separan de su cabecera. Hay quienes se les ha impregnado los ojos de lágrimas por esta historia de pena en medio de un silencio que aturde..

Pero como Dios está en todas partes y usa su poder para socorrer al necesitado, hay un grupo de ángeles de por medio que la cuidan día y noche. La criatura fue creciendo  bajo el manto de pantalones, faldas, gorros, y batas blancas, al calor y cariño de una nueva familia. A su manera buscaban aquellos  ojitos escudriñadores descubrir el por qué las luciérnagas alumbran la penumbra de sus noches.



Fueron transcurriendo los primeros años y la niña iba creciendo, sin sentir lo que es  jugar,  ni corretear por los pasillos del hospital, sin poder correr detrás de caballitos voladores, ni oír a los pajaritos en sus discusiones anunciando los amaneceres; sin saber lo que es jugar con vajillas de cocina, con  muñecas que caminan y  lloran. Impedida de contar los luceros que habitan la colcha oscura de la noche. Nunca podrá ver el brillo del sol, ni cuándo llega el día y cuándo la noche, ni cuándo la luna comienza y termina su viaje por el ancho cielo. Se sabe que el tiempo sin ningún significado es como la eternidad.

¿Cómo pudo hacer todas estas cosas? Si esta señorita es de condición especial;  desde que nació hace 28  años pertenece al mundo vivo, pero según demostraron los exámenes científicos padece de "estado vegetativo persistente", es decir, tiene vida pero carece de impulsos voluntarios. Un mundo de expresiones tiene su sonrisa y su mirada un universo de inocencia y orfandad.

De pronto dirige la mirada a lo alto buscando dialogar,  sin que ninguno lo sepa, con Dios y la Virgen María,  aunque nunca pueda sentir ni escuchar estos nombres. Se pasa todo  el tiempo con su cabeza apoyada sobre una almohada, procurando  estirar su ilusión, tratando de mover su cuerpo.  A veces se encoge de hombros en un gesto de impotencia. Algunas veces percibe de manera intuitiva los movimientos y la voz de las personas que la rodean,  meneando  unos ojos grandes que casi se salen de sus órbitas.

En sus años que van de prisa no ha podido elegir qué le van a regalar en Navidad o en un inexistente cumpleaños. Nunca ha podido contar las veces que su cuarto en el hospital se lo pintan los obreros  con Solintex color “amarillo pollito". En un tiempo se llenaba de regalos, de cintillos y bonete pascual  y de mensajes de texto que le mandaban llenos de palabras lindas, y sus cuidadoras se los leían buscando inútilmente que los oyera. Ella es aguda en sus observaciones, lo  intuye meneando sus grandes ojos  arriba y abajo. 
De pronto dibujan sus labios una tendida carcajada como el  eco de un ave de grandes alas cuando se libera de su cautiverio. Por supuesto, no tiene documentación de reconocimiento en el Registro Civil, ni partida  de bautismo en los libros de la Iglesia parroquial.



Fue bautizada, por  así decirlo, por la comunidad del hospital  “Doctor José Rangel” que a pesar de su incesante rutina le dio un nombre  romántico y poético, brotado de la sensibilidad de las damas, quizá arrancado de las páginas de un viejo cancionero para que los poetas le regalaran el tino de su poesía y los juglares de la Villa le dedicaran sus canciones favoritas. Había que buscarle un nombre y le pusieron uno de hermosa estampa:  “Amor”.  Así es su nombre, singularmente "Amor".

"AMOR" no ha escapado de la crisis que  asfixia, y sus cuidadoras y cuidadores,  tampoco... Hoy en día se la ven “fritos” y se “rascan la cabeza”  cuando se trata de conseguir la ropa, lencería y el inventario de artículos de uso personal que la mujer necesita. La dieta alimenticia no es la adecuada y  las medicinas, porque su salud  no es plena, ya no llega puntualmente, ni se consiguen fácilmente en farmacias, y por   la misma situación económica que arropa, la gente ahora es  poco dadivosa.

Acá en el hospital  Dr Josè Rangel de Villa de Cura, tanto la dirección como el personal continúa  aportando su valioso granito de arena. Al menos, tiene compañía, tiene techo, abrigo, atención médica; le aseguran los comestibles y algunos medicamentos. El personal médico residente, de enfermería, administrativo, de laboratorio y obreros que por años llega a este hospital , pernoctan, deben irse por traslado u otra causa, pero sin olvidar a "AMOR" y su triste realidad,.Siempre preguntan por ella y están al tanto de su salud. El personal del hospital le celebra su cumpleaños que no tiene fecha, puede ser cualquier día del año. Y hasta en los peores momentos el cuarto se lo llenan de cajas de regalos adornados con lazos sin que ella sepa su significado..

Me han informado sus cuidadores que esta niña-mujer ahora es cuando  más necesita del apoyo, del cariño y la solidaridad de todos. Porque sentimos que lo que hacemos a favor de ella pudiera ser poco, debe ser por la asfixiante situación que se vive.  La exhortación es para que reflexionemos y que repitamos juntos aquello que nos recuerda el apóstol Mateo en sus palabras: “Lo que quiero en que seas compasivo, sin que tengas que ofrecer demasiado sacrificio”. Como familia ojalá le tendamos la mano amorosa a AMOR esta Navidad, como lo hace todo el año año el Niño  Jesús.







La Villa de San Luis, Navidad de 2020

Fotografías y diagramaciòn estuvo a cargo del retratista Ramón Alfredo Corniel.


QUIMBANCHE

 

"Quimbanche". Foto  del  periódico "Kikiirikí", tomada  por su fundador don Arturo Linero. Retocada por el artista Ramón Alfredo. Corniel

Por: Oscar Carrasquel

PÓRTICO:

Leoncio Mejías,/ así era  su nombre/ “Quinbanche” lo llamaron con cariño hasta el final/  transitó la vida sin perder la brújula/ pueblo arriba y pueblo abajo/ con un puñado de alcancías/ parecía nacido de los ríos/ hijo de la montaña/ con su arte escribió una historia/ hasta andar con pasos vacilantes/ peregrinando por las calles de la villa/ desde mis once años me persigue su recuerdo. (O. C.) 


          QUIMBANCHE

Yo lo veía  palpablemente
Parecía venido
De donde nacen los ríos,.

Quizá cincelado del barro 
de la piel del  río 
que corre por la entrañas
de las Mercedes

El tiempo arrugó tu rostro
y toda tu piel
pero no tu corazón

Alfarero de mi pueblo 
Helo aquí como lo recuerdo
de cuerpo entero
con fachada de enano

Ya envejecido 
las manos rugosas, 
ronca la garganta,
con la voz vibrante 
en cada frase

Vestido todo de kaki
con un raído flux 
cerrada la blusa en un solo botón

Poco a poco 
Iba arrastrando su pobreza  
La mirada bajo un sombrero "bombín" 
calzado de alpargatas caladas
 

El cuerpo diminuto 
intacto de coraje
y mirada suplicante
como sobreviviente 
de un extraño naufragio
.
Un hombrecito silencioso,
pálido, 
De tanto soles 
y el rigor de los veranos.  

Como un sonámbulo 
lo miraba caminar  por la acera
parecía un juguete de cuerda

Con pasos tardíos 
arrastrando calendarios
cual sombra de un papagayo 
con una cesta debajo del brazo   .

Artesano, fabricaba alcancías
 
Avanzaba con su mercancía  
envueltas en papel periódico
dentro de un gran canasto
.
En forma de animales
de diversos colores
de infinitud de diseños
y de todos los tamaños

Andaba y desandaba
un camino real 
buscando material
en el río Tucutunemo

Enseguida creaba 
obras artesanales
semejando frutas tropicales,
animales,
que parecían reales

Las alcancías 
causaron admiración.
adornando alcobas y salones
de emperadores

En la quietud  
del Museo de Tradición
guarecen del alfarero
algunos vestigios de su creación

De repente quedó
como globo sin sostenerse
Con furia salvaje
lo embistió la muerte

En un rancho de tapia  
de hondo silencio
en el viejo barrio
aún se oye el deambular
de sus pasos.



Oscar Carrasquel, La Villa de San Luìs, Tricentenaria 









jueves, 14 de septiembre de 2023

LEO RODRIGUEZ LA VOZ ROMÁNTICA DE LA ORQUESTA LUIS ALFONZO LARRAIN

 

                     El villacurano  Leo Rodriguez. Foto del álbum cortesía de Elio Martínez 
 

                          Dedico a Raiza Rodríguez Peraza, su hija.

                                                        Por Oscar Carrasquel

Un excelente cantante de boleros fue Leo Rodríguez, un artista villacurano muy laureado de mediados del siglo pasado (casi olvidado) nacido en Villa de Cura, posiblemente en el Valle de Tucutunemo, por donde baja el frío entre sierras altas, o tal vez en La Parroquia Las Mercedes, pues era hijo natural de don Luis Rojas. Don Luis Rojas era un hombre sencillo con el que se podía conversar, criador de ganado, agricultor y amante del coleo de la zona, que le entregó sus cuidados hasta que al joven le salieron alas. La madre de Leo ,fue una dama de subliminal encanto villacurana doña Emilia Rodriguez.  

Aun joven tuve en suerte conocerle y admirar su arte. En varias ocasiones visitaba a su pueblo natal que ya celebró sus 300 años. Una vez coincidimos en una singular conversación. Y es que cuando Leo Rodriguez venia a La Villa buscaba  visitar la casa de familia de su gran amigo y compadre Rafael Almeida Quiroz "Petit";  oficinista de profesión dedicado a la música; donde pasaba algunos días; y  no dejaba de pasar por la Sastrería La Fortuna, pues también era muy amigo del poeta, cronista y locutor Vinicio Jaén Landa, y amigo común del "gallo" Andrés Delgado.. El poeta Elio Martínez me contó que ya retirado, lo oyó cantar a la capela el tema "Mil violines". Cuando eso, el poeta era dependiente de esa tienda de ropas y quincallería.

Leo Rodríguez muchas veces actuó como cantante de boleros de la orquesta villacurana Siboney, bajo la batuta del maestro Germán Cordero Padrón, amenizando los bailes diurnos en los salones del Hotel Termal de la ciudad de San Juan de los Morros. Allí comparte actuación con el bajista villacurano Rafael Almeida  "Petit". Nosotros siendo muchachos gozábamos un puyero después de una piscinada, oyendo las sonoras notas de la orquesta y la actuación de sus cantantes. En la mayoría de los casos nos íbamos en autobús los domingos en la mañana.

Su verdadero nombre era Leopoldo Eugenio Rodríguez. Abrió sus ojos al mundo en Villa de Cura el 15  de noviembre de 1922. Una vez dentro de la orquesta el maestro Luis Alfonzo Larrain, nativo de La Victoria y los músicos en pleno lo bautizaron con el nombre de LEO RODRÍGUEZ , con este nombre transcurrió su vida artística y así fue especialmente conocido hasta el final de su existencia.  

Con tan solo 18 años, sin pensarlo dos veces, se traslada para Caracas y empezó a escalar peldaños,  de una vez entró por la puerta grande participando en los programas en vivo en los escenarios de la emisora Ondas Populares y Radio Caracas. En pleno año 40 el joven cantante villacurano estaba haciendo furor como bolerista de la famosa orquesta caraqueña de Luis Alfonzo Larraín, conocida esta banda con el lema de "El mago de la música bailable".

En esa época se suscitó en toda Caracas serias discusiones en la calle y profundas reflexiones entre los redactores de la farándula,  por establecer cuál era la mejor banda. Si Luis Alfonzo Larraín con sus cantantes Elio Rubens y Leo Rodríguez, y la orquesta Brillos Caracas Boys, con Rafa Galindo y Víctor Pérez. Los cuatro vocalistas se convirtieron en ídolos del país. Cantaban en los mejores centros sociales de Caracas, entre ellas en los salones del Hotel Majestic y en el Coney Island. En los bailes de carnavales de la Caracas vieja era frecuente la actuación mano a mano de esas orquestas. Se recuerda que los temas que más gustaban y se había impuesto en la época es "El Cigarrillo", y además Leo ganó fama con un bolero titulado "Mil violines", que parece tener alma porque hacía llorar a las mujeres de la época, cuyos temas aparecen en las grandes producciones grabadas por Leo Rodríguez con la orquesta de Luís Alfonzo Larraín.

Después que Leo Rodríguez se retiró de la orquesta de Luis Alfonzo Larraín, funda su propio sello discográfico en Barquisimeto, la ciudad musical de Venezuela. La empresa quedó registrada como LEO PRODUCCIONES. Pasado el tiempo ejerció de director musical. Formador del Grupo Musical Oasis, del cual será director, integrado por los músicos siguientes: Rafael Camero, piano; Antonio Antich, timbal; Leandro González, conga y bongó; Alberto Álvarez, trecista; Aquiles Torres; bajo; Leo Rodríguez, maraquero y cantante. El grupo grabó un Long Play de colección titulado "Boleros de siempre" con canciones románticas cargadas de amor de la época de oro. Ese álbum contiene los temas “Motivo”,  “Tú me acostumbraste”, “Dos almas”, “Madrigal”, y otras lindas canciones que son consideradas una joya melódica.

La historia musical villacurana va dejando sus huellas en el pentagrama musical venezolano, aún hay tiempo de rescatarla del olvido.  Leo Rodríguez jamás olvidó su terruño natal, falleció el 14 de marzo de 1997 en la ciudad de Caracas donde estuvo radicado varias décadas. Sus restos fueron devueltos a su tierra natal, ya había arribado a sus 75 años de vida, fue sepultado en el cementerio municipal de la calle Comercio de Villa de Cura  El paisano ya está en el cielo.  Que en paz descanse su alma.

                          Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, tricentenaria

Colaboradora con esta edición: Lisbeth Almeida Montes 

Fotógrafo del blog Ramón Alfredo Corniel.

 

 

 

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jueves, 7 de septiembre de 2023

CONVERSACIÓN CON EL MÚSICO BAJISTA RAFAEL ALMEIDA "PETIT"

                Rafael Almeida "Petit" un personaje que se sembró en el corazón de la villacuranos



Por Oscar Carrasquel

El rostro de una persona cambia con el tiempo, es como la fisonomía de los pueblos que cambia con el ritmo de los años. Todo en la vida evoluciona y la edad no escapa de esa premisa, con sus altibajos, sus subidas y bajadas, y a veces con sus tormentas. Hace días me había propuesto yo el afán de hacerles llegar una pequeña crónica sobre la vida de Rafael Almeida Quiroz “Petit”, y hoy por fin pudimos concertar la conversa.

Para quien no le conoce su rostro serio lo hace aparecer mal humorado, pero es todo lo contrario, un hombre cordialìsimo y amable que no cambia por nada el culto de la amistad. Basta conocerlo o conversar un rato con él para comprobarlo. Su mirada languidece detrás de unos blancos espejuelos, con una cabellera medio canosa, y anda en la casa con un bastòn de empuñadura. 

Almeida, es un hombre de larga experiencia, cuando joven era el símbolo del hombre serio, bien apuesto y cuidadoso al vestir. Fue un hombre que abrazò desde muy joven el arte musical. En su vida algunas  cosas se le presentaron  por su paciencia,  otras -asegura-  fueron  por casualidad de forma fortuita. De la historia musical villacurana  de una época  es cuantioso lo que nos tiene  que contar y ese precisamente es nuestro propósito.
 
Sobre el  remoquete sonoro de “Petit" como siempre lo nombran artísticamente,  cuenta que se lo arriman los músicos de la orquesta entre risas y echaduras de broma, quizá  por su baja estatura..  "Interpretaron aquellos compañeros de lenguas encendidas de comparaciones, que  Rafael Almeida era “más bajo que el mismo Bajo”. Ya casi  nadie lo llama por su nombre sino por "Petit". 

“Petit” casi forma parte de nuestro patrimonio viviente para que quede su nombre en la historia musical villacurana. Bajista y bongocero autodidacta, bajo y batería siempre van juntos.  Más de una vez lo vimos en los años 60 sobre una tarima agarrar el Bajo por el cuello y tocarlo con destreza con su mano maestra. El profesor Germán Cordero Padròn fue su gran amigo,  maestro y  consejero. Me confiesa con melancolía, y quizás tenga que darle la razón, que la modernidad y los sonidos electrónicos casi acabaron con el retumbo del tradicional Bajo que es la columna dorsal de una orquesta, ese instrumento obeso  de gran tamaño, nos dice,  por esa eventualidad y también por el avance de los años prefirió retirarse voluntariamente.  

Nunca dejaba  escapar oportunidades para la música. Por intuición, porque casi no tuvo escuela, aprendió el lenguaje del contrabajo y los cueros, y a descifrar el sonido de los instrumentos de una orquesta, y por enseñanzas practicas de connotados maestros como Germán Cordero Padrón y don Víctor Ángel Hernández. 

Rafael Almeida Quiroz, luchador incansable en la vida, abnegado secretario detrás de un escritorio en el Registro Público de Villa de Cura. No fueron días ni meses, sino cuatro décadas; eso sí, siempre estricto en su días y horas de entrada y salida a su faena. Sin embargo ya  del hogar paterno traía la tesis de que la palabra empeñada tenía mucha más fuerza que un documento escrito y una firma.

Las bancas, patios y salones de la Escuela Artesanal de Artes y Oficios que funcionó en la calle Real o Bolívar,  fue su inicial fuente de trabajo como obrero de mantenimiento o bedel .Allí tuvo la oportunidad de conocer a grandes maestros y maestras de la enseñanza. En la Villa en esa època no existía liceo. 

Lo vimos pisar y repisar estos espacios de su Villa natal desde el esplendor de su juventud, ahora éstas calles están mustias, solas y extrañadas de  tocadores de guitarras y de trovadores noctámbulos. Ya no están esos juglares como Chingolo, Pedro Ezequiel, Vinicio Jaen Landa, José Pérez, Martín González y José Linero,  con sus amenas serenatas y cancioneros . Parece que se fugaron por los aires debajo de las alas de un pájaro cantor.

En la Villa y otros pueblos del centro y del llano dejó la huella de su arte musical en tremendas orquesta bailables como en la famosa orquesta “Siboney”, en sus dos ediciones, y  en la banda “Juan de Landaeta”, fundada y dirigida por el genio musical de don Víctor Ángel Hernández. "Petit" animó como integrante de esas orquestas infinidad de eventos bailables en el salón de fiestas de Los Baños Termales  de la capital guariqueña; y el tradicional Club Militar Los Cocos de San Juan de los Morros, celebres los bailes de gala en el Club Social de La Villa, y el centro del país. Como olvidar las veladas, los desfiles cívicos  y retretas en días de fiestas en su pueblo. Estuvo presente tocando cuando las viejas campanas de la Iglesia San Luis  repicaban de alegría, animando  las fiestas patronales de su pueblo  y de casi todo el llano central.

Me dijo , henchido de orgullo , que en este círculo musical conoció y se hizo amigo del conocido artista y compositor de Barbacoas don  Simón Díaz,  y también del famoso bolerista Leo Rodríguez, su compadre de sacramento. Estas dos grandes figuras de la canción integraron orquestas donde "Petit" participó como bajista.

De  otros músicos en orquestas populares recuerda sus antiguos  acompañantes en la orquesta, entre ellos habla muy bien de su mentor el maestro Germán Cordero Padrón, le siguen Eduviges Estrada, Domingo Esaá, Manuel Luna, Agustín Muñoz, Chucho Bustamante, Humberto Bustamante, José Del Valle Bustamante, Rafael Garaicoechea, Carlos Torres, José Torrealba, Eladio Lovera, Pedro Flores, Pedro Ramírez y Gerámel Meléndez;  Los cuales son como un patrimonio musical de los villacuranos.

En su recuerdo están respetables y talentosos cantantes  villacuranos como Víctor Córdova, Raúl Agraz y Armando Corniel .-Excelentes estos cantantes… Una vez que tocábamos un baile compartiendo tribuna con la Billo’s Caracas Boys en el Club Social,  el maestro Billo Frómeta se quedó abismado oyendo cantar a Víctor Córdova y a Raùl Agraz.En esa oportunidad fueron invitados por el conocido maestro a cantar en un set de la famosa orquesta caraqueña.

Parte fundamental de su vida son sus dos hijas, Nilda del Valle y Lisbeth Amalia, un par de lamparitas que resplandecen su vida, un presente de Dios, producto del matrimonio con doña María Dolores Montes de Almeida, ya fallecida. Una y otra levantaron la bandera del estudio. También  esenciales en la casa que hoy  habita con su padre en la calle doctor Manzo, entre Páez y Comercio. Dispuestas siempre las jóvenes a ofrecer amablemente atención y una tacita de café hirviente a sus amigos.

Almeida, a veces se convierte en prisionero de sus recuerdos y emociones. En muchas ocasiones la soledad le sale de los rincones como si fuera un fantasma y recorre con ella a cuestas los espacios de la casa; pero la mayoría de las veces logra deshacerse de estos sufrimientos, celebrando otras cosas maravillosas que ofrece la vida, como la música grabada y la lectura de libros que descansan en los peldaños de su pequeña biblioteca.

Yo cuando muchacho conocí esta casa solariega, era agachadita, de  pared de bahareque, de horconadura y de techos rojo, ahora se encuentra modernizada. Recuerdo una vez que estuvimos bajo esos aleros.  En las páginas del quincenario “El Vigía” con José Seijas, nos pusimos con "Petit" a reconstruir vivencias, en un intento de  remozar tantos recuerdos de su vida, como viajeros que se pierden, y que  van con sus pañuelos  repartiendo  adioses.

Rafael Almeida no deja de hablar de su infancia, y ahora de su vejez, tranquilo  dice que cuando llegue el día y la hora está listo y dispuesto sin ningún temor, para cruzar brazo a brazo las aguas de otros mares lejanos. Sus pasos ya no van solos, necesita de la ayuda de un solidario bastón. Fuimos a parar a su cuarto dormitorio donde conserva varios libros y manuscritos, y adosado a una pared, al lado en las puertas de un escaparate, reposa en silencio un poema que nos obligó a leer, que le brindó la inteligencia  del reconocido poeta villacurano, su amigo J. M. Morgado.  

Ahora, Almeida se aproxima a los 83 años de edad, camina lento, habla pausado, se mueve poco a poco, como las agujas de un viejo reloj, pero cuando se arrellana en una silla a conversar con uno, lo hace sabroso, con voz fuerte sin detener la conversa. Tiene la memoria todavía fresca, suelta las palabras como quien lanza un papagayo o  avioncitos de papel al viento; algunas veces se le pierden las palabras, pero de inmediato las recobra y  las clava en la memoria. Ahora se le nota en su cara y su cuerpo las huellas del tiempo, la rigurosidad de las enfermedades y sus frecuentes crisis de desasosiego que  hicieron cansino su cuerpo.

Como todo cristiano que habita este terruño, no deja de lamentarse porque ahora  no se consiguen fácilmente, como antes, las pastillas para la tensión, ni alcanza la pensión del Seguro Social para adquirirlas; entonces para la supervivencia no le queda otra que utilizar la medicina de Dios. Gracias a ese Señor que mora los cielos y a su divina  protección su corazón palpita.


                                                Rafael Almeida “Petit”, intérprete del Bajo, timbales y tumbadora o conga


Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, 13  febrero de 2017
  • En la  madrugada de un día 4 de agosto de 2017, en la tierra que lo vio nacer, dejò de existir este gran músico,  se nos marchò el amigo Rafael Almeida "Petit" envuelto en una caja de madera parecida a los contornos del Bajo, su instrumento musical, a beberse los soles y la lunas de otros lejanos cielos. Dios lo tenga en la Gloria.

martes, 5 de septiembre de 2023

RECORDANDO A LOS CALETEROS A PULSO UN MEDIO DE TRANSPORTE UTILIZADO POR LOS ALMACENES MAYORISTAS

 

Foto referencia tomada de la Web



Por Oscar Carrasquel


Hace más de seis décadas atrás, a mediados del siglo xx, hubo una oficio que no causaba curiosidad alguna en el habitante de Villa de Cura, como era observar en la vuelta de cualquier esquina la labor llevada a cabo de manera cotidiana por los transportadores de caleta. Acostumbrados a cargar sobre su humanidad sacos hasta de 60 kgs y más. Lo que pretendemos con este trabajo es entenderlos y describirlos. 

La escena cotidiana era una hilera de hombres de pantalones recortados a la rodilla y con el torso descubierto, sudados de sol y de cansancio, con un pedazo de fardo hasta la mitad de la espalda. Eran hombres sanos desde el punto de vista físico, mental y espiritual  (jóvenes y viejos), descargando a pulso los antiguos camiones Ford y Chevrolet de tablillas, subiendo y bajando aceras para entrar a las puertas de los Almacenes. En la tabla del cuello se montaban sacos con la diversa mercadería importada que llegaba de poderosas firmas tales como DAO, BECO, BENEDETTI, TAUREL, BOULTON, etc.

La mercancía llegaba al país a través de los Puertos de La Guaira y Puerto Cabello; la diversidad de productos provenía de los mercados de Europa y de Norteamérica. El comercio mayorista villacurano importaba de todo, vigas, cabillas, mecate, clavos, harina de trigo, cemento, productos de tocador, alambre de púas, perfumes, telas, licores, entre otros,  para satisfacer los pedidos de más de una docena almacenes mayoristas de Villa de Cura..

La firma comercial más grande de esa época en Villa de Cura era el almacén de MARTÍN HERNÀNDEZ R. Contaba con dos sedes, una ubicada  en el edificio que envuelve toda la manzana frente a la plaza Bolívar, distribuidora de aceite automotor marca Amalie y dos sustituidores de gasolina.Y  un almacén por la calle Real (Bolívar), cruce con calle Doctor Urdaneta. Hay que hacer notar que existieron en ese tiempo más de una docena de casas importadores como fueron: Hermanos Álvarez R, Norberto R. Vásquez, Damián Álvarez R, Raúl Barreto, Froilán Aguirre, Bailou y Hernández, Francisco Matute R, Manuel Melo, Oscar Salvatierra, José Tomás Hernández, José Rafael Hernández Pérez, Manuel Lisandro Hernández Pérez, Narciso Pérez Acosta y Hernández & Besson, distribuidor de alimento para animales. 

En la misión de cada uno de estos  hombres entregados a este  trabajo de caletear y luego organizar la mercancía en el interior de los establecimientos y disponerlos para venta, estaba el objetivo de recibir a cambio una retribución monetaria con lo cual lograba el sustento de él y de su familia. Eran días en que ciertamente todo el mundo trabajaba . Los habitantes de la urbe vivían generalmente de laborar en el comercio,  la alpargatería y talabartería; además de  la actividad agropecuaria.

Estos hombres que se dedicaban al trabajo de caleta provenían casi todos de sectores apartados, vivían en los comunidad de Las Mercedes, Los Tanques, La Represa, Los Colorados, Las Tablitas y Los Coloraditos. Faltaba mucho para que la población se multiplicara en tantas barriadas.

Entre algunas cosas interesantes que podrían contarse acerca de estos personajes, es que eran hombres musculosos, audaces y recios para el trabajo. Pero tenemos la obligación a ser francos, guapos a la hora de empinarse el pico de una botella de caña para embriagar el alma; la bebida era como una especie de refugio de sus penalidades. Se supone que  el consumo de ron era para darse ánimo, amortiguar el cansancio, y el estrés que dejaba la dura faena de tantas horas de trabajo.

Como es sabido, en nuestros días este proceso de carga y descarga ahora se hace con el uso de montacargas hidráulicos o utilizando carruchas. .Hoy podríamos mencionar algunos de estos hombres que se desempeñaron como caleteros, que a pesar del tiempo transcurrido todavía guardamos en la pantalla de la memoria: Rosendo Flores, José Mujica, José Isabel Barrios, Julio Almeida, los hermanos Zambrano, León González, Cesar Augusto Mendía, Antonio Ochoa, Raimundo Díaz, Jesús Núñez y José Alejandro Martínez. El popular León González fue un trovador nativo de la parroquia Las Mercedes, este hombre fue uno de los  cantador de tango de mayor prestigio en La Villa.

No debe sorprender que en el grupo  de caleteros, no se conocían por su nombre de pila, sino por el apodo; fueron muy conocidos y nombrados: Sufrido,  Tabaquito, El Llanero, Peazo e’ Mama, Cachapa, Nariz de Sillón, La Pulga,  El Papa, Sapo Amarillo, Cara e¨Caña, Mastro Zurdo,  Braulio, Monroe, Cantinflitas, Niñote, Perucho Tronera, Juan y la Burra, Cigarrón,  Mojón de Tigre, Camarón, Medio Postín; fueron sobrenombres que  en la cotidianidad nos  aprendimos de memoria, cuando eventualmente nos metíamos en sus tertulias, susurraban y se contaban nuevas y viejas historias.

Los caleteros a pulso fueron personajes sembrados en la conciencia popular, trabajadores de gran valía, de mucha fuerza y resistencia física. trabajando bajo soles ardientes. Nos complace recogerlos en la crónica para recordarlos con cariño y afecto villacurano. Valoramos la actividad laboral que desarrollaron en los días más productivos de su existencia, cuando la economía local  precisaba de sus servicios. Nos llena de satisfacción recordarlos con nostalgia y  consideración, incluso a aquellos que por olvido no nombramos en esta nota; la gran mayoría de ellos ya emboscados  por la fatalidad de  la muerte. 

¿Quién sabe cuántas ilusiones, cuántas alegrías, amores y desamores, cuántos sueños y frustraciones se atravesarán en su camino?.Que Dios los tenga en descanso.eterno.



                          Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, invierno 2015





sábado, 2 de septiembre de 2023

JOSE MANZANO UNA FIGURA NACIONAL COMO DIRIGENTE DEL BÉISBOL MENOR

                                 En un homenaje en el estadio Ramón María Acosta. Foto álbum José Manzano


En la noche de ayer nos llegó la  ingrata noticia del fallecimiento de nuestro amigo José Manzano. Nos conocimos desde hace muchos años. Es poco lo que pueda agregar hoy a una entrevista sostenida con él, que compartimos con nuestros lectores  como un homenaje póstumo a su memoria. Vaya para la señora Yekelim, su hija, y el resto de la familia, nuestras palabras de condolencia. Creo que nos quedamos cortos en sus haberes a favor de la juventud  y su transito por la vida en general.


Por Oscar Carrasquel


Hemos decidido  dedicar la crónica deportiva a  José Manzano, cimentado por su largo peregrinar en nuestro béisbol y figura importante en otras actividades deportivas en la región central de país. Y esto debido a que seguramente las nuevas generaciones no conocen su desempeño, con una larga experiencia como dirigente de la disciplina del béisbol, reconocido a nivel nacional y también en el plano internacional. Tiene es su hoja curricular haber asistido como manager a catorce (14) competencias nacionales, posee cuatro giras de carácter internacional, todo con la Corporación Criollitos de Venezuela.

En cuanto  al béisbol y softbol Incursionó como jugador,  entrenador y manager; a la par de estas áreas, se desempeñó como árbitro de béisbol categoría doble A, narrador y publicista. Muy conocido en una época por su dedicación y entrega a este deporte en los estados Aragua, Guárico y el Distrito Capital.

Algo que debemos reconocer es que no descolló mucho como beisbolista, sin embargo figuró en la pelota aficionada en los años 60. En aquel entonces le tocó defender como jugador activo los colores del conjunto “Colegio de Abogados” en Aragua", y tuvo actuación destacada vistiendo la camiseta del equipo "La  Rinconada" de Caracas. Asimismo, fue un atleta que se dejó atrapar por la disciplina del softbol, actuando como jugador, técnico y en labores dirigenciales.

José Manzano por su dilatada carrera como docente deportivo, es nombrado por muchos representantes y aquellos que ayer fueron niños con la calificación de “Profesor”,  por sus lecciones, charlas y mítines en el propio terreno de juego y en las escuelas de béisbol menor.

Fue manager de  selecciones infantiles y juveniles representando a la Corporación  Criollitos de Venezuela en giras a otros países tales como Puerto Rico,  República Dominicana, Colombia y Aruba. En ese transitar se hizo amigo de muchos dirigentes y peloteros de renombre  en el exterior.
 
Mucho es lo que José Manzano le ha dado al béisbol menor en los estados centrales del país, muy esencialmente en las ciudades de Villa de Cura y San Juan de los Morros. Igualmente se le recuerda como fundador, entrenador y manager de la Escuela de Béisbol Menor  “Compoticas”, con muchos campeonatos y subcampeonatos en su haber.

José Manzano es un extraordinario conversador y buen amigo, nada le deleita tanto como hablar de béisbol, lo conocemos desde su modesta época de muchacho recién llegado a La Villa, cuando eso el pueblo de Villa de Cura era muy sano y todos nos conocíamos.

Juan José Manzano Díaz es su nombre completo. Nació en Valencia estado Carabobo el 19 de diciembre de 1935, hijo de Agustín Manzano y de Leonidas Díaz de Manzano, una pareja de llaneros de principios y buenas costumbres,  nacidos en el vecino San Juan de los Morros,capital del  Estado Guárico.

La lucha de José Manzano y su experiencia en lo deportivo  ha dado sus buenos frutos, formador de peloteros que ya son profesionales, con experiencia jugando en Estados Unidos y el Caribe, inclusive,  un hijo suyo de nombre Jean Manzano Castro incursionó en la pelota profesional. Debutó a temprana edad con el club Pastora de los Llanos de la LVBP, con sede en Acarigua, el cual se convirtió después  en Bravos de Margarita, y jugó triple A en los Estados Unidos para una sucursal de los Expos de Montreal, y también en la liga profesional de México, actualmente está retirado pero es scout de granjas como cazador de nuevos talentos. 
  
Sin trasgredir la orden de “Quédate en casa” por la Pandemia, pero con las previsiones debidas, valió la pena comunicarnos por escrito con Manzano, me entregó notas y fotos a través de la reja de su casa en el sector Guayabal, donde actualmente reside.

Nos contó muchas cosas que aún conserva en el archivo de la memoria. Al lado de su vivienda pasa una quebrada pequeña que corre hacia el oeste en  invierno, hubo un año que creció y le llevó muchos papeles importantes, fotos y parte importante de sus pertenecías. Me dice que después los amigos de lo ajeno también se llevaron su parte.

Tan extensa fue su carrera deportista, como la inmensa cantidad de trofeos, medallas de plata y bronce, placas, condecoraciones y reconocimientos que se ha acreditado a lo largo de su vida. Su mayor orgullo y satisfacción fue recibir la copa de manager campeón de la Liga de Beisbol Menor en Santo Domingo, República Dominicana. la cual felizmente me mostró En una época recibió en su patio el “Zamora de Oro” por su contribución al deporte, cuyo inventor es el conocido locutor y criador don Juan Colmenares.

Manzano  conserva una gran cantidad de trofeos de todos los tamaños sobre un armario  en la sala de la casa que habita junto con sus hijas. Hay otra cantidad de condecoraciones guardadas en un escaparate que recuerdan los triunfos en su periplo deportivo.

Entregando un trofeo junto con Juan Bta. Alayón. Foto álbum J. Manzano

Debemos recordar también su experiencia como vendedor de propaganda comercial, de puerta en puerta de los negocios, para Editorial Miranda y  la revista EXPRESIÓN, aquel hombre que andando acompañado de un carrito Renault azul cielo cumplió con éxito esa labor y en la actualidad mantiene una estrecha amistad con su Director-Gerente Inocencio Chencho Adames. Como publicista José Manzano es el creador del sello “Producciones Manzano”.  
 
De ese pasado es bueno rememorar sus pasos como narrador de béisbol, cuando vociferaba desde la cabina de trasmisión del estadio “Ramón María Acosta”. Generalmente tenía como compañeros de trasmisión a Eleazar Rodríguez y Pedro Ezequiel González. A Manzano muchas veces  lo oímos narrar en el estadio de Villa de Cura, en aquel momento lucía una buena dicción y mejor timbre de voz.

Sobre esta experiencia comunicacional lo recordamos trabajando al lado de la crema de la narración venezolana, Delio Amado León, Gonzalo López Silvero y como locutor comercial  Alexis López “El Conde”; quienes un domingo viajaron a Villa de Cura de visita para un homenaje a Delio Amado. En esa ocasión alternaron describiendo varios inning de un partido realizado en el estadio Ramón María Acosta, fue a través de una trasmisión radial  por la estación “Radio Rumbos La Villa 570”.  Para el que se interese, Manzano conserva intacta la grabación.

De aquellos tiempos cuando el béisbol en la ciudad de San Juan de los Morros se nutrió de talentos para su desarrollo provenientes de Villa de Cura, Manzano fue uno de los primeros que se alistó y contribuyó como manager, y fue figura destacada en muchas de  las conquistas del béisbol guariqueño logradas a nivel nacional. Defendió los colores del Estado Guárico en dos competencias nacionales consecutivas realizadas en San Felipe, estado Yaracuy.

Fueron en vano los esfuerzos de la propia Dirección de Deporte del estado Guárico, inclusive de  la intercesión del mismo Gobernador para que se quedara en San Juan de los Morros como instructor de la pelota menor, al contrario, prefirió quedarse en Villa de Cura para enseñar a los de la casa y compartir mayor tiempo con su familia.

Pero esto no es todo, sobre sus acciones humanas hay que agregar que José Manzano, simultáneamente con su ejercicio deportivo, le tocó trabajar duro en la empresa privada. Por años cumplió jornadas en las empresas Automotores Sin Sin, en la Constructora Peyca, Evydsa en Barrancón y la empresa Mamusa en Cagua. 
 
El tiempo va dejando sus huellas. Hoy en día por  la suma de los calendarios ya está retirado de los campos deportivos, ahora con 85 diciembres cumplidos en su humanidad, luce un montón de canas que adornan su indómita cabellera. La mayor parte del tiempo se lo pasa apantuflado debajo de una árbol de mamonero escuchando música en un radio de batería.

José Manzano Manzano ha luchado, es una persona humilde,  de carácter sencillo, creativo, de muchas vivencias en el deporte,  no debiera  obviarse su nombre a la hora de un homenaje por su dilatada carrera y magnífica labor de formar ciudadanos.

Oscar Carrasquel La Villa de San Luís, 29 de agosto 2020

LA POESÍA DE PABLO CABRERA

  LA POESÍA DE PABLO CABRERA                      Isbaelita en el anfiteatro de la escuela. Foto archivo., corregida por Alfredo Corniel POE...